Decir que a Israel le interesa la lógica de la guerra no es muy equilibrado y no es verdad, por más que en una democracia se cometan errores. La sociedad Israelí quiere la Paz, es una sociedad democrática, con imperfecciones y perfectible como cualquier democracia.
Editorial
Más allá de la pequeña, tonta, peligrosa y loca política exterior española -pues la están haciendo pequeños, tontos y locos que empiezan a ser peligrosos- donde parece que el gobierno y su partido han encontrado una nueva guerra para subirse en las encuestas y donde los más prestigiados analistas con independencia de su posición ideológica o partidista están censurando una manera de hacer que no traerá consecuencias buenas para España en el concierto internacional, la escalada del conflicto en Medio Oriente aconseja un ejercicio de serenidad y equilibrio.
Lo que está sucediendo en Líbano es una catástrofe. Sobre todo para el propio país. Pero esto no es sólo responsabilidad de Israel. El gobierno de Líbano y la Comunidad Internacional han sido incapaces de hacer cumplir allí la legalidad internacional. Hizbolá se incorporó al juego político parlamentario pero ha mantenido y acrecentado su fuerza militar y su capacidad terrorista con el apoyo de Siria e Irán sin que nadie pusiera coto, por más que Israel denunciara repetidamente la situación.
Habría que preguntarse si esta situación actual de conflicto bélico le conviene a Israel. Y responder que no. Israel puede conjurar la amenaza inmediata de Hizbolá pero no resolver el conflicto que le ocupa y su propia supervivencia. Decir que a Israel le interesa la lógica de la guerra no es muy equilibrado y no es verdad, por más que en una democracia se cometan errores. La sociedad Israelí quiere la Paz, es una sociedad democrática, con imperfecciones y perfectible como cualquier democracia.
Deberíamos preguntarnos si a los vecinos de Israel les interesa la lógica de la Paz o la de la Guerra y deberíamos también cuestionarnos si Israel está rodeado de democracias y sociedades democráticas. La respuesta en este caso no es tan clara. Siria e Irán no son democracias. Ni si quiera en el seno de sus sociedades se alienta la democracia, el pluralismo político, el estado de derecho, la justicia, o el más elemental respeto a los más elementales derechos humanos. Qué se lo digan a los homoxesuales en Irán.
Deberíamos preguntarnos si la comunidad internacional tiene más responsabilidad que Israel en el actual conflicto. Y por comunidad internacional entender a las Naciones Unidas. Y deberíamos preguntarnos a quien beneficia toda esta “mierda”, como dijo Bush. ¿Beneficia a Estados Unidos, a Europa, a Israel, al Líbano…? ¿A quien le interesó la fractura de la comunidad internacional con la guerra de Irak?
Deberíamos preguntarnos si a pesar de todas las diferencias en el seno de la comunidad internacional, que responden las más de la veces a intereses bilaterales y locales (no muy confesables), no podrían todos determinar que existe un problema real que es el “terrorismo”, que sabe lo que quiere, persigue objetivos concretos y está dispuesto a alcanzarlos con total determinación. Y que el objetivo del terrorismo internacional, derribado el Muro de Berlín, no es otro que el acabar con la democracia liberal para sustituirla por un poder totalitario, donde en el camino y por ejemplo los credos y las religiones no son más que la excusa actual.
Se impone con urgencia un Alto el Fuego en condiciones duraderas y basado en el análisis real de los hechos. Basado en la verdad. Y se impone, con urgencia, la acción de la única democracia que puede hacerlo: Estados Unidos. Pero después se impone también la firme decisión de acotar las amenazas totalitarias del terrorismo global. Con diálogo pero con determinación y firmeza. Se impone cerrar filas en defensa de la democracia liberal, en defensa de Israel y de su Libertad y de la libertad del Líbano, pero también en Siria y en Iran…lo demás es pequeña política, política de tontos y locos peligrosos, como la española de ahora.
Basta ya de tontos y mentirosos que buscan la guerra que tanto les conviene. Es un ruego y no señalamos. Por si acaso.
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