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Australia y la búsqueda del protagonismo internacional

Este fin de semana, el Primer Ministro australiano Kevin Rudd (Labor Party), ha cumplido su promesa electoral y ha retirado sus tropas de Irak, lo que supone un giro de 180 grados con respecto a la política llevada a cabo por los Liberales.

Retiran las tropas de Irak
En efecto, desde los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de John Howard (Australian Liberal Party) fue uno de los principales aliados de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo global y en la defensa de la democracia.

Durante los años en que libró esta batalla, el binomio Howard-Downer (Ministro de Asuntos Exteriores) mostró una postura enérgica e intransigente hacia todas aquellas amenazas contra la libertad.

Estas excelentes relaciones entre Bush y Howard fueron un ejemplo sofisticado de lo que había sucedido en el pasado inmediato cuando Estados Unidos era el garante de la seguridad australiana a través de la ANZUS. Como consecuencia, los diferentes gobiernos aussies se pudieron centrar en el desarrollo económico, experimentado altos índices de crecimiento que no iban en paralelo a su peso diplomático en las organizaciones internacionales.

Para la nueva administración laborista éste es uno de los déficits que debe subsanar y ejemplo de ello es que la primera gran medida adoptada fue la ratificación de Kyoto, lo que le dio un protagonismo más mediático y virtual, que real.

En esta misma línea de actuación se sitúa la decisión de retirar las tropas de Irak. Durante sus años en la oposición (1996-2007) si por algo se caracterizó el laborismo fue por el uso instrumental de la guerra durante procesos electorales, como el de 2004, sin obtener por ello la confianza del pueblo para gobernar. En este sentido, los australianos premiaron la firmeza y ausencia de relativismo de Howard.

Por ello, el nuevo ejecutivo australiano deberá de ser cuidadoso y sobre todo, no contemporizar con el terrorismo, pues su país presenta graves déficits estructurales para afrontarlo en solitario. Además, una de las regiones prioritarias para sus intereses comerciales, como es el Sudeste Asiático, se ha convertido en un paraíso para la yihad. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que Camberra tiene al enemigo frente a su costa…y todos sabemos que tal rival tiene como foco principal la eliminación de todas aquellas democracias consolidadas y la australiana lo es.

En definitiva, retirar a las tropas de Irak y eludir el compromiso con la reconstrucción democrática del país árabe no significa que el gobierno laborista vea cumplido su sueño de tener más peso en los asuntos internacionales, más bien al contrario. Ahora es el momento de exigirle que no descuide sus compromisos en la región de Asia Pacífico, no renunciando a asumir liderazgos, aunque sus vecinos la traten de calificar (o más bien, descalificar) como el Deputy Sheriff de Estados Unidos.

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