El presidente George W. Bush aprovechó el receso vacacional del Congreso y usó facultades presidenciales rara vez empleadas para designar al controvertido John Bolton como embajador en la ONU. “Este cargo es demasiado importante como para dejarlo vacante más tiempo, especialmente en medio de una guerra y de un debate vital sobre las reformas en la ONU”, declaró Bush, añadiendo que Bolton gozaba de su total confianza.
El flamante funcionario es resistido por demócratas y republicanos
Bush tiene la facultad de designar a funcionarios mientras el Congreso está en receso, aunque tales designaciones sólo duran hasta la próxima sesión legislativa, que en este caso será enero del 2007.
Legisladores demócratas y algunos republicanos han obstaculizado la confirmación de Bolton debido a la negativa de la Casa Blanca de divulgar documentos sobre él, y en medio de denuncias de que el controversial funcionario, conocido por su estilo de hablar sin tapujos, no es apto para ejercer un cargo de tal sensibilidad diplomática.
Bolton permaneció con Bush y la secretaria de Estado Condoleezza Rice en la ceremonia de nombramiento y dijo que estaba honrado por la decisión del presidente.
“Será un privilegio pugnar por los valores y los intereses de Estados Unidos en la ONU, y según la carta de la ONU, ayudar a mantener la paz y la seguridad internacional”, expresó.
Bush manifestó que la designación de Bolton había sido avalada por la mayoría del Senado, pero que “debido a tácticas partidistas de aplazamiento impulsadas por un puñado de senadores, se le fue negado injustamente a John la votación por mayoría simple que se merece”.
Bush insistió en designar a Bolton a pesar de que el Senado había votado en dos oportunidades por impedir la votación.
Los demócratas y algunos republicanos dudaban de que Bolton fuera la persona correcta para ese puesto, sobre todo en vista a sus fuertes críticas a la ONU.
Cuando Bush finalizó de hablar, el senador republicano John Cornyn elogió al presidente por usar su autoridad “para terminar el obstruccionismo contra John Bolton”.
“Esta es una posición importante y es fundamental que no permanezca vacante por más tiempo. Bolton está excepcionalmente bien calificado para cumplir con este papel en este momento”, dijo Cornyn en una declaración escrita.
Pero el senador de la oposición demócrata Edward M. Kennedy criticó con dureza la decisión de Bush.
“El abuso de poder y el encubrimiento de secretos de la Casa Blanca continúa”, manifestó Kennedy. “Ya es suficientemente malo que la administración haya puesto trabas al Senado negándose a revelar documentos muy importantes para la nominación de Bolton. Es aún peor para el gobierno abusar del poder de designación durante un receso haciendo el nombramiento mientras el Congreso está en un receso de cinco semanas. Es una maniobra que evade el requerimiento constitucional del consentimiento del Senado y sólo tiñe más la credibilidad del señor Bolton en la ONU”, indicó.
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