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Carta abierta al presidente Barreda

El presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ha hecho unas declaraciones en las que echaba la culpa de la caída de la Caja Castilla-La Mancha (CCM) a Unicaja y a una campaña de descrédito. Pues no es así, señor Barreda. Está usted muy equivocado.

A fondo

A estas alturas de la película, ni el más tonto se cree esa versión, su versión, señor Barreda. Y, una de tres: o es usted un ingenuo, que, perdóneme, pero no lo creo, o es usted un cínico de cuidado, que tampoco puedo afirmarlo porque no tengo datos ni elementos de juicio suficientes para ello, o está usted totalmente engañado respecto a este tema, lo que quizá pudiera ser más grave aún que lo anterior.


 


¿O se hace usted un lío, con toda intención, como el que se hizo el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, en la rueda de prensa que dio después del Consejo de Ministros extraordinario junto a su partner, la también vicepresidenta del Gobierno Teresa Fernández de la Vega?


 


Lo digo por que Solbes afirmó lo siguiente: la CCM tiene problemas de liquidez, pero es solvente. No tiene un agujero patrimonial, pero el Banco de España la interviene y cesa a la totalidad de su consejo de administración. Es solvente, pero el Gobierno pone en marcha un decreto ley para otorgar un aval al Banco de España para que el Tesoro Público pueda inyectar a la citada caja 9.000 millones de euros, 1,5 billones de pesetas de las antiguas pesetas.


 


Estas tres contradicciones recuerdan las tres negaciones de Pedro (el pescador, no Solbes) a Jesús. No niegue usted también la evidencia, señor Barreda. El tema de fondo, señor Barreda, es que la CCM, como el resto de las cajas de ahorro, no son privadas, sino que están gestionadas por los partidos políticos y por los políticos de uno y otro signo. Y, ¿qué quiere decir esto? Pues que, por lo general, los políticos tienen otro tipo de compromisos que los gestores privados.


 


Compromisos con sus propios partidos, con sus militantes, con sus simpatizantes, con empresarios cercanos al partido o que han contribuido al mismo… En fin, señor Barreda, la lista puede ser muy larga y seguramente usted, como político que es, la conozca mucho mejor que yo.


 


Pero al margen de todo lo anterior, con ser muy importante, lo fundamental, señor Barreda, es que en la CCM se ha gestionado mal. Al menos eso se desprende de las informaciones que poco a poco van apareciendo, como un 10 por ciento de morosidad, por ejemplo, lo que indica que los créditos no se concedieron en su día con el rigor necesario, sino quizá por otros motivos.


 


Señor Barreda, si ha existido un runrún sobre la situación de la CCA que ha ido creciendo hasta convertirse en un secreto a voces, no ha sido porque se trate de una campaña orquestada, sino de una realidad, una triste realidad, motivada por la mala gestión.


 


Quizá deba usted hablar con Juan Pedro Hernández Moltó, ex presidente de la CCA y decirle que le mire a la cara y le explique lo que ha pasado, por qué ha sido tan nefasta su gestión, como él hizo en su día con otro ex, Mariano Rubio.


 


Quizá el señor Hernández Moltó pueda decirle que no envió los resultados del ejercicio 2008 al banco de España ni a la Comisión del Mercado de Valores (CNMV), como era su obligación, por un detalle muy simple, pero fundamental: los auditores no le habían firmado el ok de las cuentas.


 


Y eso, señor Barreda, no se ha debido a una campaña orquestada en contra de la CCM, sino a que el auditor, en este caso Ernst & Young, no quiso dar su visto bueno a las cuentas de la caja, entre otras cosas, porque el coeficiente de solvencia estaba por debajo del mínimo permitido. Eso sí es una evidencia clara. En el mercado se hablaba inicialmente de un posible agujero de 3.000 millones de euros, que ahora las mismas fuentes cifran en 6.000 millones, un billón de las antiguas pesetas.


 


Y no culpe usted a Unicaja, porque la culpa no es suya. Por una parte, su presidente, Braulio Medel, pidió una serie de ayudas para absorber la CCM. No se las dieron. Le ofrecieron mucho menos de lo pedido, por lo que, en aras de la buena gestión, no podía admitirlo. Además, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, tampoco estaba de acuerdo con la operación, quizá por si tiene que echar mano de Unicaja para ayudar a alguna otra caja de su comunidad.


 


Al final, la CCM contará con 9.000 millones de euros como ayuda, dinero que, una vez más,  pagaremos entre todos. Y no hay que olvidar que la crisis nos ha afectado a todos. Puede haber desigualdades. Pero nos ha dejado a todos más pobres, señor Barreda.


 


Y como dice mi admirado Pedro Schwartz: “No me importa la desigualdad, porque no soy envidioso. Me importa la pobreza”.

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