Mientras los venezolanos queman banderas de EEUU no protestan por la crisis petrolera. En este sentido, los opositores de Chávez le acusan de magnificar el caso Posada Carriles para desviar la atención de la población de sus problemas internos.
La oposición cree que busca ocultar la crisis petrolera
Lo que no se ve no existe. Esto es lo que ha debido de pensar el presidente
venezolano Hugo Chávez, que ha utilizado el “antiamericanismo” creciente en su
país (muchas veces fomentado por él mismo) para distraer la atención de la
población hacia otros problemas internos más graves. Si los venezolanos están
quemando banderas norteamericanas en la puerta de la embajada de EEUU en
Caracas, no piensan en sus propios problemas.
Así, la mayoría de los
analistas políticos y la oposición venezolana creen que la amenaza de Chávez de
romper relaciones diplomáticas con EEUU si Washington no extradita al
anticastrista Luis Posada Carriles, no es más que una estrategia para desviar la
atención. Los opositores de Chávez están convencidos de que ha exagerado el caso
Carriles (prófugo de la Justicia venezolana desde 1985 y acusado de terrorismo
en Caracas y en La Habana) para “tapar el fracaso de la política petrolera”
gubernamental.
A juicio del diputado de Acción Democrática, Alfonso
Marquina, Chávez ha echado mano de un supuesto conflicto diplomático con EEUU
para “distraer la atención de la corruptela” que afecta a la empresa estatal
Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). En este sentido, el presidente venezolano
estaría ocultando el hecho de que en “PDVSA son cada vez más bajos los niveles
de producción”.
Tal es así que según ha reconocido el propio ministro de
Energía y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, Venezuela produce 3,3 millones de
barriles diarios de crudo, 100.000 barriles por debajo de lo previsto, debido a
que “actos de sabotaje interno” ha afectado el bombeo. Si bien Ramírez también
quiso asegurar que el nivel de producción se recuperaría en “unos cuatro
meses”.
Lo que más molesta a los opositores venezolanos es que Chávez no
tenga reparos en utilizar en su propio beneficio la lucha antiterrorista y de
manera irresponsable, que según Marquina “es una causa común de todos los
países”. A su juicio, el Gobierno debería agotar primero “todos los mecanismos
de reclamo que la jurisprudencia internacional prevé antes de hablar de una
ruptura”. Máxime con un país que compra más del 60% de la producción petrolera
venezolana y es uno de sus principales clientes comerciales.
La misma
opinión comparten los demás partidos opositores. Desde COPEI, su secretario
general, César Pérez, aseguró que Chávez “convierte un pequeño incidente en un
show y amenaza con romper relaciones con EEUU para tapar el fracaso” de su
política petrolera. Más aún, según Pérez las intenciones ocultas de Chávez no
son otras que esconder “el robo descarado de los dólares del petróleo”.
Por su parte, el Movimiento al Socialismo (MAS), cree que Chávez utiliza
el caso de Posada Carriles para “desviar la atención de otros problemas que son
igual o más importantes” para el país.
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