Cristina Fernández de Kirchner, la candidata oficialista y esposa del presidente saliente, se proclamó triunfante en la primera vuelta de las elecciones argentinas. Las encuestas en boca de urna la daban ganadora desde que cerró la elección. La candidata ganó en el cinturón industrial de la ciudad de Buenos Aires y las provincias interiores argentinas, pero perdió en muchos centros urbanos importantes, incluyendo la capital argentina, Córdoba y Rosario.
Con sólo un 12 por ciento de los votos escrutados
Cristina Fernández de Kirchner, la candidata oficialista y esposa del presidente saliente, se proclamó triunfante en la primera vuelta de las elecciones argentinas a las 22 hora argentina (0100 GMT), cuando aún se habían escrutado solamente el 12 por ciento de los votos emitidos.
Las encuestas a boca de urna daban desde las 19 hora argentina la victoria a Fernández de Kirchner con un 42-46% de los votos. Para estas encuestas, la opositora Elisa Carrió (centro) obtenía el segundo lugar en estos sondeos y el ex ministro de Economía de Kirchner (centroizquierda, apoyado por radicales y peronistas), Roberto Lavagna, consiguió el 17%.
Fernández de Kirchner o Cristina, como se la llama en la Argentina, perdió sin embargo en los principales centros urbanos argentinos, incluyendo la ciudad de Buenos Aires, que concentra algo menos del 10 por ciuento de al población del país y en las ciudades de Córdoba, Rosario, Bahía Blanca, Mar del Plata y, aparentemente, La Plata.
Los votos para la candidata oficalista provinieron esencialmente del cordón industrial (área metropolitana) de la ciudad de Buenos Aires y de las provincias argentibnas interiores.
Los números empezaron a despejar los fantasmas posibles para el oficialismo en estas elecciones: Cristina Kirchner supera la cantidad de votos que precisa para ser electa en primera vuelta y ser consagrada como Presidenta de la Nación hasta el 10 de diciembre de 2011.
A las 23 hora argentina, el Ministerio del Interior entregó números correspondientes al 21% del total de las mesas. En estos cómputos, la candidata kirchnerista obtenía un 42,5 por ciento de los votos. En segundo lugar, aparece el postulante de UNA, Roberto Lavagna, con el 20 por ciento. Y en el tercero, la de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, con el 19 por ciento.
Dirigentes políticos vinculados con Carrió señalaban que los cómputos oficiales dados hasta el momento no incluían las cifras de la candidata opositora en las principales ciudades. En ese caso, sostienen, Carrió estaría llegando al segundo lugar con aproximadamente la cuarta parte de los sufragios, idéntica posición en que la colocaban las encuestas a boca a urna.
Desde bien temprano, fuentes cercanas a la candidata oficialista dieron por segura su victoria por amplio margen y sin necesidad de ballottage. En el segundo puesto, a Elisa Carrió, pero por debajo del 25% y muy lejos del primer puesto.
Según lo que establece la Constitución, para acceder al Ejecutivo en primera vuelta, la fórmula ganadora debe obtener el 45 por ciento de los votos o el 40 pero con 10 puntos de diferencia con respecto a su seguidor. Ese escenario, entonces, quedó resuelto muy pronto para el oficialismo.
Cuando todavía no había datos oficiales, desde el búnker de Elisa Carrió, el diputado Adrián Pérez buscó contrarrestar el clima de triunfalismo que se bajaba desde el Gobierno y afirmó que la Coalición Cívica estaba “en situación de ballottage”, en una declaración que no tenía amparo en ninguno de los sondeos realizados por diferentes encuestadores.
La elección tuvo problemas. Hubo grandes demoras en algunas escuelas porteñas y del Gran Buenos Aires y eso obligó a extender la hora de cierre en Capital Federal, prevista para las 18, en una hora. En las provincias, muchísimas escuelas siguieron con el proceso después de las 6 de la tarde, pero sólo con aquellos votantes que habían llegado antes de esa hora. Durante la mañana, la Junta Electoral porteña debió convocar a funcionarios judiciales por la falta de autoridades.
El Director nacional electoral, Alejandro Tullio, afirmó que la apertura de mesas quedó normalizada a nivel nacional recién pasadas las 10.
En el resto del país la apertura de las mesas se normalizó también pasadas las 10 de la mañana. Varias provincias, como Santiago del Estero y La Rioja, debieron recurrir a alguna de las alternativas previstas por la ley para sustituir a los presidentes y vicepresidentes de mesas.
Fueron más de 27 millones de argentinos los que concurrieron a las urnas para elegir al sucesor de Néstor Kirchner, que gobernará el país a partir del 10 de diciembre. Además del Ejecutivo, se renueva un tercio del Parlamento.
Además de presidente y vice hoy quedará configurado también un nuevo mapa parlamentario, con la elección de 130 diputados nacionales, que renovarán la mitad del cuerpo y 24 senadores nacionales, que representan un tercio de la totalidad de la cámara.
Un total de 27.090.192 ciudadanos, distribuidos en 73.771 mesas definieron los 434 cargos legislativos y ejecutivos nacionales y provinciales. En tanto, unos 45.508 ciudadanos que residen en el exterior pudieron votar en 113 embajadas y consulados argentinos en el mundo.
Fuente: Redacción de Diario Exterior e informes de Clarin.com y LaNación.com
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