El Ejército de Estados Unidos ha vuelto a sufrir ayer un serio revés con la muerte de cuatro soldados y heridos otros seis cuando viajaban en un convoy en Baiji, a 200 kilómetros al norte del país. La caravana fue asaltada por un grupo de pistoleros que portaba fusiles y lanzagranadas, según fuentes policiales. Con estos fallecimientos ya son 1.834 los militares muertos en Irak desde marzo de 2003.
Ataques de la insurgencia terrorista en Bagdad y al norte de la capital
Ayer miércoles, otros ocho iraquíes, en su mayoría miembros de las fuerzas del orden, murieron y al menos siete resultaron heridos en ataques ocurridos en Bagdad y al norte de la capital, según fuentes de la seguridad.
En Kechifa (150 kilómetros al norte) dos soldados iraquíes y dos civiles perecieron en la explosión de una bomba casera al paso de una patrulla conjunta de fuerzas estadounidense-iraquíes, indicó la policía tras precisar que un rebelde fue detenido.
En Baiji, dos guardias encargados de la seguridad de los oleoductos murieron por disparos de desconocidos, según una fuente policial.
Otro policía fue también víctima de disparos de desconocidos en Kirkuk (250 kilómetros al norte).
En Balad, cuatro insurgentes murieron en enfrentamientos con las fuerzas estadounidenses, según la policía.
En Bagdad, un policía iraquí murió y otras siete personas resultaron heridas al caer un obús de mortero, indicó una fuente del ministerio del Interior. Siempre en la capital iraquí, tres cadáveres descompuestos con signos de tortura fueron encontrados en Ciudad Sáder, el barrio chií, según el ministerio del Interior.
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