El Presidente del Gobierno ha comparecido en un pleno para dar respuesta a la gran inquietud del país, los efectos de la crisis. Tras anunciar más fondos para el desempleo, ha echado la culpa de la crisis a todos menos a su Gobierno. El líder de la oposición, en una intervención dura y contundente, ha puesto el acento en la pérdida de tiempo y la nula efectividad de las medidas planteadas.
Decepción por las medidas anunciadas por Rodríguez Zapatero para afrontar la crisis
Mariano Rajoy ha acogido con muy escasa satisfacción el anuncio de Zapatero del recorte de 1.500 millones de la partida de gastos no financieros de los Presupuestos para ampliar la cobertura del desempleo. Para empezar, le ha reprochado que el recorte “podía haberlo hecho hace tres meses, en el debate de los Presupuestos, cuando se lo propuso el líder de la oposición.
Pero además, el Presidente del PP le ha advertido que para salir de la crisis lo que hay que hacer, además de reducir el gasto, es incentivar el empleo, y en este sentido “la primera medida para combatir la crisis y el paro es manejar bien el gasto público” y que él hace lo contrario: lo aumenta irresponsablemente”.
Ha añadido que “si no controla los gastos y reduce los impuestos, que es lo elemental, todos sus planes económicos no pasarán de ser una pegatina para la solapa, y todo lo que nos ha contado esta tarde, un bonito papel mojado. Tan papel mojado como sus Presupuestos”.
Por último, Rajoy ha dicho que “la economía española necesita reformas”. “Para remontar esta pesadilla, es necesario retirar los obstáculos que bloquean la creación de empleo, el ahorro, la inversión y la productividad. Es indispensable”.
El líder de la oposición ha acumulado reproches contra Zapatero y, además le ha acusado de “ocultar la realidad”, de “perder el tiempo” y de “echar gasolina al fuego” del paro con sus medidas en favor del endeudamiento.
Zapatero ha dado cuenta sobre la crisis económica. El Presidente ha hablado del desempleo como “el horizonte que desazona los días de quien pierde su trabajo” por perder “una parte inherente de nuestra personalidad”, un “cauce de integración social”, etc. Este ha sido el principal argumento que ha empleado el Rodríguez Zapatero para tratar de demostrar su preocupación por el creciente número de desempleados. En cuanto a las medidas tomadas para frenar la destrucción de empleo, Zapatero se ha limitado a decir que aún no han tenido tiempo de surtir efecto.
Zapatero ha responsabilizado a “la codicia ilimitada y la especulación irresponsable en que incurrieron aquellos que se aprovecharon de unos mercados financieros mal regulados”. En clave de autocrítica se ha limitado a decir “en España hemos sufrido un problema que ha propiciado un mayor crecimiento del paro debido a la dependencia del sector constructor”.
En otro de los momentos más sorprendentes del debate, Zapatero ha definido el paro como un “efecto singular” de España por el impacto de la crisis, pero no lo concibe como una responsabilidad del Gobierno, “ojalá fuera la responsabilidad del Gobierno” ha apuntillado en tono irónico.
Tras sacudirse las responsabilidades sobre el problema del paro al definirlo como un hecho diferencial de España en la manera que tiene de afectarle la crisis, Zapatero ha negado también que su Gobierno haya dado dinero a la banca. Pese a que el plan del ministro Solbes inyectaba de 30 a 50 mil millones de euros al sistema financiero para comprar activos tóxicos, Zapatero ha señalado que “decir que el Gobierno le ha dado dinero a la banca es demagogia” porque “no le hemos dado dinero, no le hemos inyectado liquidez” es “falso”.
El problema, ha dicho Zapatero, es que “el crédito es más difícil”, las condiciones, “son peores” y las exigencias mayores. “Piden más avales, más intereses, se tarda más tiempo en conceder” y sucede porque “también los bancos tienen mucha más dificultad y les cuesta mucho más obtener los recursos para financiar y dar créditos”.
Las medidas planteadas
El Jefe del Ejecutivo ha declarado con solemnidad que el Gobierno ha actuado con la gravedad que requería la situación. El plan de estímulo “recoge las medidas para la recuperación, las operaciones ya en marcha de apoyo a las familias y las empresas son el incentivo para el empleo, apoyo a los sectores más afectados y la moderación del gasto corriente presupuestario para hacer frente a los gastos del Estado del bienestar”. Este plan, ha continuado Zapatero, moviliza más de 25.000 millones de euros, un 2,3 por cieto del PIB y más de 30.000 millones de euros para financiación de las pymes, además de otros 15.000 millones para actuaciones en el sector financiero y restaurar el acceso al crédito.
Además, ha adelantado algunos de los acuerdos a los que se ha llegado en el marco del diálogo social. Según ha señalado, el Ejecutivo ampliará las prestaciones al desempleo, en unos 1.500 millones de euros. Por otro lado, ha dicho que fomentará las medidas necesarias para la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo, aunque sin concretar cómo.
En el apartado de la deuda pública, el Presidente se ha escudado en la herencia del pasado, hablando de un endeudamiento mucho menor que el europeo que ya venía acumulado desde hace más de una década. Nuevamente, ausencia de autocrítica tras las recriminaciones del resto de grupos parlamentarios.
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