La nómina pública aumentó en 227 mil trabajadores. El Ejecutivo dispara el gasto y asume el rol de productor. Pisa fuerte en el sector alimentos. Ebrios de petrodólares los presidentes venezolanos de la década de los setenta incrementaron el papel del Estado, dando origen a una kilométrica lista de ministerios, empresas públicas e institutos autonómos.
Víctor Salmerón
En los noventa, fustigados por el desequilibrio fiscal, vino el repliegue, pero
ahora, bajo la administración de Hugo Chávez, regresa la idea del Gobierno
grande, que en la economía asume el rol de regulador y productor.
La
nómina engorda velozmente. El Instituto Nacional de Estadísticas registra que
entre febrero de 2004 y febrero de 2005 el sector público contrató a 227 mil 201
trabajadores, mientras que en este mismo período el sector privado sólo añadió a
su plantilla 24 mil 069 empleados.
El incremento del número de
trabajadores va de la mano con la creación de los ministerios de Economía
Popular, Alimentación, Vivienda, Industrias básicas, Turismo, a la vez que el
Estado asume las riendas de Venepal, se asocia con Irán para crear una fábrica
de tractores, recibe compañías de manos de Fogade y anuncia el rescate de 600
mil hectáreas de tierras que aún permanecen en manos privadas.
A la par
el Gobierno sumó a sus costos -según datos de la Vicepresidencia de la
República- el pago de 409 mil 305 becas otorgadas a estudiantes y sectores
humildes de la población, que reciben ayuda directa a través de los programas
conocidos como Misiones.
En
toneladas
Pero en el área donde el Estado ha desplegado
mayor fuerza es en la distribución de alimentos a precios subsidiados. La
Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA) compra alimentos en
el exterior y los distribuye a través de Mercal, una red de pequeñas y medianas
bodegas que también se surte de productores locales.
La penetración tiene
magnitudes importantes. Los datos que maneja el Ejecutivo apuntan a que Mercal
vende diariamente 2 mil 139 toneladas de alimentos y el pasado año nueve
millones de venezolanos compraron, al menos una vez, en estos
establecimientos.
Estimaciones de Polar apuntan a que en las 250 tiendas
de Mercal y en los mercados populares que organiza el Gobierno, se distribuye
42% de la leche en polvo que se consume en el país, 30% del azúcar, 27% del
arroz y 24% del aceite, entre otros rubros. Y es que el Estado, bajo la práctica
de vender a un precio inferior al que compra, permite que el público adquiera
productos en Mercal con un descuento que oscila entre 12 y
30%.
La chequera
La
expansión del Estado trae consigo el salto de las cuentas por pagar, así que el
motor del gasto público está encendido. En 1998, el año que precede al inicio de
la administración de Hugo Chávez, el gobierno central desembolsó una cifra
equivalente a 20,4% del PIB y en 2004 los egresos aumentan en 10 puntos del
producto para ubicarse en 30,8% del PIB.
¿Tiene el Gobierno los recursos
para cubrir esta expansión del gasto? Si bien el petróleo registra un momento
estelar, los precios del barril venezolano expresados en dólares en términos
reales, después de un ajuste por inflación, representan la mitad del máximo
alcanzado en 1980.
De tal forma que para cubrir la expansión del gasto se
necesitan fuentes poco ortodoxas como las utilidades cambiarias del Banco
Central -que analistas tachan de malabarismos contables-, devaluación,
mantenimiento del Impuesto al Débito Bancario y emisión de deuda externa e
interna.
La memoria y cuenta de Finanzas es ilustrativa. El pasado año el
Gobierno gastó 60,5 billones de bolívares. Obtuvo 23,6 billones por la vía
petrolera, el Seniat recaudó 20,3 billones y las fuentes extraordinarias
-Impuesto al Débito Bancario, BCV, emisión de bonos DPN- aportan 17,5 billones
para cuadrar las cuentas.
Aunque el petróleo no es suficiente para cubrir
la expansión del gasto, el aumento de los ingresos que vienen por la vía del
crudo es vital para la chequera pública, de hecho, los recursos que aporta el
oro negro aumentan de 6% del PIB en 1998 a 12% en 2004.
“Es claro que la
política fiscal no es sostenible y que al caer los precios petroleros (situación
que no esperamos en el corto plazo) el ajuste necesario para cuadrar las cuentas
va a ser muy importante”, dice la firma Ecoanalítica en un análisis
reciente.
El Consejo de Economía Nacional, en un documento elaborado el
16 de marzo, señala que “una estrategia de crecimiento económico basada
esencialmente en un gasto público doméstico (financiada con ingresos petroleros
adicionales) puede ser efímera”. Pero el aumento del gasto no cesa. El
presidente de la República, Hugo Chávez, anunció que aumentará el número de
reservistas de 10 mil a 150 mil, se alista para comprar 100 mil fusiles rusos y
el pasado martes sumó a la lista de ministerios el de Integración y Comercio
Exterior.
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