Decenas de miles de personas evacuaban las inundadas calles de Nueva Orleans ayer, dejando atrás saqueadores, asaltantes y una creciente amenaza a la salud pública, tras el implacable azote del huracán Katrina, que habría dejado cientos de muertos en el sur de Estados Unidos. Las autoridades no se atrevían a brindar un balance de muertos -ni siquiera podían recuperar muchos de los cadáveres que flotaban en la inundación de Nueva Orleans- pero temen cientos de fallecidos.
Moratinos afirma que de momento no hay víctimas españolas entre los afectados
En Mississippi hay 110 muertes confirmadas, incluyendo 100 sólo en el condado Harrison. Pero “el balance de muertos aumentará dramáticamente”, dijo a CNN el general Harold Cross, comandante de la Guardia Nacional de ese estado.
“Le rogamos a la gente que se vaya”, dijo la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, que pidió que sólo personal de emergencia permanezca en Nueva Orleans, que quedó inundada en un 80%.
Casi un millón de personas fueron evacuadas desde que el huracán Katrina enfiló hacia la costa estadounidense en el Golfo de México, pero unas 200.000 permanecían atrapados en esta ciudad, dijo el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, que aventuró que pasarán tres o cuatro meses hasta que la gente pueda regresar a la ciudad.
El gobernador de Mississippi Haley Barbour afirmó que el 90% de las edificaciones en las zonas más afectadas por Katrina en la costa de ese Estado “desapareció completamente”.
Las fuerzas armadas estadounidenses enviaron buques, helicópteros y miles de efectivos de la Guardia Nacional a Luisiana y Mississippi, donde los socorristas se veían desbordados en la tarea de rescatar y evacuar a las personas atrapadas por la inundación, sin beber y carentes de energía.
Las autoridades también advirtieron de un potencial desastre de salud pública por los mosquitos y enfermedades provocadas por la inundiación con aguas contaminadas con químicos tóxicos, gasolina, cadáveres y desechos.
Sin embargo, los informes de que la inundación en Nueva Orleans comenzaba a estabilizarse dieron un pequeño alivio.
“Nos enfrentamos a uno de los peores desastres naturales de la historia de nuestra nación”, declaró el presidente estadounidense, George W. Bush, durante una rueda de prensa el miércoles, tras sobrevolar el área afectada en el avión presidencial, cuando regresaba a Washington tras recortar sus vacaciones ante la tragedia.
“El retorno a la normalidad tomará tiempo. Tomará años”, añadió el presidente, que el viernes o el sábado visitará la zona afectada y pedirá al Congreso dinero extra para enfrentar el desastre en tanto las autoridades federales lanzaron un nuevo plan nacional de emergencia para coordinar la ayuda, informó la Casa Blanca.
Al caer la noche del miércoles, la policía salió a la caza de saqueadores en las oscuras e inundadas calles de Nueva Orleans, ante crecientes pillajes en tiendas, asaltos y robos a mano armada.
Una enfermera relató que helicópteros que evacuaban pacientes de un hospital local habían sido objeto de disparos. Cerca de 10.000 pacientes, personal y distintos trabajadores de al menos nueve hospitales de los alrededores de la ciudad estaban siendo evacuados.
Las autoridades planean asignar unos 4.000 efectivos de la Guardia Nacional para controlar la ciudad y aplicar la ley, dijo Bob Mann, portavoz de la gobernación de Luisiana.
Estos efectivos iban a ser reforzados este jueves con 150 policías militares -había otros 50 en camino- y por agentes policiales de otras partes de Luisiana, así como de los estados de Arkansas, Kentucky, e incluso desde Michigan, añadió.
Las personas que permanecían en el estadio Supredome de Nueva Orleans -con parte del techo arrancado y los baños inundados por el huracán- estaban siendo trasladadas al estadio Astrodome de Houston, Texas, que ofreció refugio a 25.000 personas.
Los suministros de emergencia, en tanto, viajaban en la dirección opuesta, llevando a Nueva Orleans el primer abastecimiento de agua potable desde la tragedia del lunes. A última hora del miércoles, llegaron 85 camiones a las zonas afectadas de Mississippi con las primeras entregas de agua y hielo para miles de personas que perdieron sus hogares.
Moratinos: “No hay víctimas españolas”
El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Angel Moratinos, aseguró que, por el momento, no se tiene conocimiento de que haya víctimas españolas entre los afectados por el huracán Katrina que ha devastado la ciudad de Nueva Orleans.
“Por el momento no tenemos conocimiento de ninguna víctima (española)”, dijo el ministro a la prensa a su llegada a la reunión informal que los jefes de la diplomacia de la Unión Europea celebran en la localidad galesa de Newport.
También señaló que la Embajada de España en Estados Unidos está en contacto con la colonia española y que trabaja con las autoridades norteamericanas para que “todo el mundo tenga las mayores garantías” incluída –dijo– la diputada del PSC que se encuentra varada en Nueva Orleans, Lourdes Muñoz Santamaría.