Política

EEUU: El sistema de inmigración necesita urgente una reforma

“La mayoría de los milicianos tienen la misma frustración que yo con nuestro sistema de inmigración malogrado. Pero ellos sencillamente van detrás de una serie de remedios erróneos para los problemas que crearon nuestras políticas de inmigración fallidas.”

Inmigración
Desde el 1 de abril, en Tombstone, Arizona, los voluntarios, quienes se
autodenominan el Proyecto Miliciano (Minuteman en referencia a la guerra con la
independencia de EU), comenzaron a juntarse, para llevar a cabo una
manifestación de un mes de duración en la frontera de Estados Unidos con México.
Los aproximadamente mil patrulleros ciudadanos de la frontera tienen el remedio
equivocado para solucionar los problemas de inmigración que nos aquejan a todos
nosotros.

La mayoría de los milicianos tienen la misma frustración que
yo con nuestro sistema de inmigración malogrado. Pero ellos sencillamente van
detrás de una serie de remedios erróneos para los problemas que crearon nuestras
políticas de inmigración fallidas.

Estamos de acuerdo con una cosa: el
sistema de inmigración tiene una necesidad desesperada de reforma. Muchos de los
que participan en el Proyecto Miliciano y el movimiento antiinmigración más
amplio sienten que no podemos considerar reformas a la inmigración hasta no
tener control de nuestras fronteras, pero ese razonamiento es precisamente lo
contrario a la realidad. No podemos lograr el control de nuestras fronteras
hasta no reformar nuestras leyes de inmigración para que sean más paralelas a la
realidad. Las leyes reformadas deben cumplir con las necesidades de los
patrones, los inmigrantes y los ciudadanos de esta nación.

También, deben
hacerse cumplir de manera eficiente y eficaz, para dar mayor cabida a nuestros
recursos de seguridad y que, de esta forma, se enfoquen en las amenazas del
terrorismo, el contrabando y los delitos violentos. Así enfocada, la reforma del
sistema de inmigración es mucho más realista, con mayor posibilidad de éxito, y
mucho más consistente con nuestros valores y tradiciones como una nación
compuesta de inmigrantes.

Por lo general, los estadounidenses no detestan
a los inmigrantes. Lo que sienten es incomodidad con la ilegalidad y un gobierno
que no parece cumplir con su cometido. El enfoque miliciano trata de fusiles y
agresión. Un mejor enfoque es reconocer y reglamentar la realidad.

El
presidente Bush, el senador John McCain (republicano de Arizona) y un número
creciente de dirigentes de ambos partidos han revelado un nuevo enfoque. La
“gran idea” que promocionan es la de crear vías legales para los inmigrantes que
buscan oportunidades, permitir a los que ya están acá salir de la penumbra para
participar legalmente en nuestra sociedad, implementar medidas de seguridad en
la frontera inteligentes y humanitarias, y eliminar el mercado negro de
documentos falsos, patrones explotadores, criminales violentos, contrabandistas,
y por el estilo.

Sólo este tipo de reforma nos permitirá transformar un
sistema fatal, caótico e ilegal en uno seguro, legal y ordenado. Dificultar la
entrada a Estados Unidos por vías legales, para entonces fomentar el escándalo
sobre la ilegalidad resultante, es una estrategia política. Permitir que haya
suficiente inmigración legal para que nuestros agentes en la frontera, de los
servicios de inteligencia y las fuerzas del orden, se concentren en amenazas
legítimas a nuestra seguridad es una estrategia de seguridad.

Pero, ¡ay
de nosotros! Durante el mes de abril entero, el movimiento antiinmigración tiene
la voz para promoverse ante el público sobre la eficacia de su enfoque a la
reforma del sistema de inmigración y manera de enfrentar a los inmigrantes
indocumentados.

He aquí mi evaluación de lo que hasta ahora han hecho:
Hemos triplicado el tamaño de la Patrulla Fronteriza a la vez que aumentamos
cinco veces su presupuesto, implementado todo tipo de dispositivo militar,
aviones de espionaje, radar y vallas. Acabamos de autorizar a dos mil agentes de
la Patrulla Fronteriza más con los proyectos de ley de Reforma de los Servicios
de Inteligencia y Adquisiciones que están en Congreso. Les quitamos las
licencias de conducir a los inmigrantes, lo cual nos pone a todos en mayor
riesgo. Les hemos eliminado el acceso a servicios sociales. Hemos reducido sus
inmunizaciones, cuidados médicos y prenatales, además de las oportunidades de
educación para sus hijos. Les hemos dificultado el reunirse con su familia
legalmente. Les hemos cerrado las puertas de los tribunales, del derecho a
juicio y a apelaciones para luchar contra la deportación. No les hemos concedido
nunca la protección completa que otorgan nuestras leyes laborales.

No
obstante la gente que sigue buscando la oportunidad, la libertad y una mejor
vida para ellos mismos y sus hijos sigue arriesgando su vida en pos del sueño
americano. Y como nuestros padres y madres, el sueño americano lo encuentran
todavía. Una nación fundada, construida y defendida por inmigrantes en busca de
la libertad, el trabajo y una mejor vida, podrá, de hecho, encontrar algo más
que vigilantes armados como medio de reglamentación de la
inmigración.

Angela María Kelley, hija de inmigrantes colombiano y
boliviano, es subdirectora del Foro Nacional para la Inmigración.
media@Immigrationforum.org


Fuente: La
Opinión – EEUU

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