Sectores de la izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) exigieron ayer la expulsión de todos los implicados en corrupción, como único modo de impedir la desbandada que se prevé en la formación del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva.
Un importante operador de divisas, que está preso, dice saber la trama del dinero
En la mira de los grupos más «radicales» están algunos representativos miembros de la dirección nacional que renunció en pleno hace veinte días, arrastrada por los escándalos denunciados en los últimos meses, que han abierto una gravísima crisis política en el país.
El PT está acusado de financiación ilegal, obtención de créditos en forma fraudulenta y de mantener una «contabilidad paralela», ocultada a las autoridades electorales y fiscales. Todo ello supone graves violaciones a la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que pueden conducir a la ilegalidad a la formación fundada en 1980 por Lula. Además, existen serias sospechas de que el PT usó recursos del exterior para financiar campañas, lo que puede llevar a la cárcel a algunos dirigentes.
Un reo dice conocer como se movió el dinero
Desde un presidio de alta seguridad donde cumple condena, un importante operador de divisas hizo saber que conoce los canales por los que el Partido de los Trabajadores (PT) y otras organizaciones políticas envían clandestinamente dinero a ´´paraísos fiscales´´ en el exterior.
La afirmación, potencialmente explosiva, podría echar luces sobre el origen del dinero que el PT y otros partidos habrían utilizado en campañas políticas, inclusive en las que habría participado Luiz Inácio Lula da Silva, antes de ser presidente, según dice la revista Veja en su más reciente edición que circula desde el pasado fin de semana.
La revista dice que el operador, que en Brasil recibe el nombre de ´´doleiros´´, Antonio Oliveira Claramunt, asegura que ha remitido dinero al exterior ya desde la primera campaña presidencial de Lula, en 1989, y que las remesas se multiplicaron en la década pasada a través de un banco en las islas Cayman y una empresa en Panamá.
Claramunt, considerado como el mayor operador clandestino de divisas en Brasil, ha comunicado a sus parientes, en cartas que envía desde un penal del interior del estado de Sao Paulo, que ´´quiere hablar´´. Allí cumple una sentencia de 25 años de prisión.
La búsqueda de mayores pistas sobre el dinero que algunos partidos políticos brasileños tendrían en el exterior se intensificó la semana pasada cuando el ex jefe de la campaña que llevó a Lula a la presidencia en 2002, Duda Mendonca, dijo que había recibido el equivalente a unos 15 millones de reales (más de seis millones de dólares) en una cuenta en las Bahamas, como parte de sus honorarios.
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