El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, negó ayer que las relaciones entre su país y la Argentina hayan desmejorado a raíz de las diferencias ocasionadas por la instalación de dos plantas papeleras en Fray Bentos y el posible daño ambiental que causaría sobre Gualeguaychú. No obstante, ratificó que será una “decisión soberana” la de levantar o no esas fábricas, siempre “cuidando el medioambiente”.
La discusión gira en torno a la instalación de plantas de celulosa
Gargano, en declaraciones radiales, destacó que es “falso” que exista un distanciamiento entre ambos gobiernos, como indicaban algunas versiones en ambos países a raíz de la construcción de dos plantas de pasta celulósica frente a las costas entrerrianas, sobre el Río Uruguay, de soberanía compartida.
La semana pasada, el canciller argentino, Rafael Bielsa, solicitó a Uruguay que frene la construcción de las plantas hasta que esté finalizado el estudio sobre el impacto ambiental.
“Las relaciones son buenas”, resaltó el ministro, aunque admitió que “la discusión está planteada desde hace tres o cuatro meses en torno a la instalación de plantas de celulosa en Fray Bentos”.
El tema generó polémica por el posible daño ambiental que podrían causar sobre la costa argentina. Las empresas encargadas del desarrollo, una española y otra finlandesa, fueron cuestionadas desde distintos sectores porque serían industrias altamente contaminante.
En ese sentido, Gargano recordó que hay “un grupo de trabajo” que está estudiando las “hipotéticas consecuencias que tendrán las plantas una vez instaladas”.
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