Política

El debate sobre el calentamiento global es más político que científico

Richard Lindzen sostiene que la temperatura término medio global nunca es constante y no podemos elegir aumentar o disminuir sus valores. En todos los tiempos ha habido oscilaciones. Una pregunta pertinente a esta altura es si esto es algo por lo que debemos estar preocupados.

Medioambiente
Mi experiencia personal durante los últimos 16 años me llevó a la conclusión que, cuando estamos frente a la politización de la ciencia, la comunicación auténtica es casi imposible. Primero, eso conduce a una polarización sin sentido, asociada a preguntas sin sentido, tales como “¿Crees en el calentamiento global?”. “¿Eres escéptico frente a las afirmaciones que lo anuncian?” ¿Dadas las muchas facetas del tema, si tú creyeras en eso, en qué exactamente creerías?. Según si crees o no, estarás propenso a oír sólo lo que esperas oír.

Los pequeños y recientes cambios en la temperatura
La temperatura término medio global nunca es constante y no podemos elegir aumentar o disminuir sus valores. En todos los tiempos ha habido oscilaciones. Es probable que sus valores hayan aumentado alrededor de O.6 ° C (o cerca de 1 ° F) durante el siglo pasado. Una pregunta pertinente a esta altura es si esto es algo por lo que debemos estar preocupados.
Incluso no tiene importancia si las temperaturas término medio globales recientes son “disruptivas en un rango sin precedentes”, o mas aun si las temperaturas actuales son “sin precedentes”. Lo que verdaderamente tiene importancia es que el cambio durante el siglo pasado ha sido pequeño.

El hecho que supongamos que tales afirmaciones son engañosas o aun falsas, simplemente despierta la tentación tanto para discutirlas como implícitamente darles mucha importancia. Recuerde que hablamos de décimas partes de un grado, y todos ustedes saben intuitivamente que eso no es mucho.

Esto nos permite hablar acerca de los niveles atmosféricos del CO2, cuyos niveles están aumentando. Entonces lo que si podemos asegurar es que el clima puede causar cambios en el CO2. No obstante los incrementos observados durante el siglo pasado probablemente obedezcan a la actividad del hombre. Si los niveles de radiación aumentarán al doble, forzando al planeta a soportar aproximadamente 4 Wtn-2, o sea cerca del 2 por ciento, en ese momento serían relevantes.

El consenso no científico

La pregunta científica relevante es ¿por qué esperar a que todo aumente para hacer lo que haya que hacer? La respuesta no puede provenir del resultado de una encuesta formulada a científicos, sobre todo si los científicos consultados no se dedican específicamente a esta cuestión. Tampoco es conveniente recurrir al consenso, que es a este respecto, sumamente peligroso: especialmente cuando el consenso es meramente un reclamo que queda en eso, o sea que no establece nada en concreto. Además que la idea entera de consenso está llena de dificultades.

Con relación a la participación de la ciencia, la suposición que yace por detrás del consenso es que la ciencia es una fuente de autoridad y que la autoridad aumenta con el número de científicos. Cuestionamos ese supuesto, la ciencia no es en principio fuente de autoridad. Más bien, es un enfoque particularmente efectivo para la averiguación y el análisis. El escepticismo es esencial para la ciencia. En este ámbito el consenso es exótico.

Cuando en 1988 la revista Newsweek anunció que todos los científicos estuvieron de acuerdo en torno al calentamiento global, este anuncio debería haber sido una bandera roja de advertencia. Entre otras cosas. el calentamiento global es un asunto tan multifacético que el acuerdo en todo o en muchos de sus aspectos, sería disparatado.

Con relación a la ciencia, a menudo el consenso es simplemente un soborno para el analfabetismo científico. ¿Después de todo, si lo que se alega es sostenido por todos los científicos, entonces por qué hay que molestarse en entenderlo? Simplemente podemos tratarlo como si fuera una creencia religiosa, y nunca tendremos que defender creencias de ese tipo, como no sea para afirmar que está respaldada por todos los científicos, excepto unos cuantos herejes corruptos.

La duplicación del CO2 es una causa demasiado pequeña como para que nos preocupemos

Empecemos por considerar la pregunta fundamental: ¿constituyen una fuente de alarma los incrementos observados en CO2?. Veamos cómo ha sido manejada la cuestión del consenso, utilizada para inducir a error y a mal informar al público. Importa poco que el declamado consenso no este basado en apreciaciones de conocidos y calificados científicos.

Nuestras preocupaciones por el calentamiento global están basadas en modelos en vez de basarse sobre datos y, si esos modelos fueran correctos, los registros del siglo pasado hubieran dado un resultado 4 veces mayor que el calentamiento observado en el mismo período (aun teniendo en cuenta la retracción de los océanos). Aceptamos que existió algún proceso o procesos desconocidos que contrarrestaron la diferencia. Asumimos, además, que estos procesos desconocidos cesarán, al hacer las predicciones acerca del futuro calentamiento.

Esta declaración ilustra que las observaciones no soportan la probabilidad de un calentamiento peligroso, y que nuestra ignorancia puede ser suficiente como para permitir tal posibilidad. En realidad, nuestra ignorancia no es probablemente tan grande.

Modelos de computadora alterados

¿Cómo conciliamos esto con la afirmación que los modelos que hoy disponemos son eficientes para simular lo que aconteció en el siglo pasado? Es simple: Las reconstrucciones “precisas” del modelo requieren “forzamientos” de datos y suposiciones especulativas acerca de factores tales como la influencia de las emisiones del aerosol antropogénico. De una manera inversa las suposiciones por tanteo y los datos en la computadora son forzados hasta que las proyecciones inexactas del modelo son conciliadas con el clima observado.

Sin embargo, tales forzamientos inversos no son científicamente confiables y resultan dudosos para alcanzar resultados similares referentes a ninguna otra cosa que un rango particular de datos y la historia de la temperatura que la computadora intenta reconstruir.

Esto habría sido una vergüenza aun para los epicyclistas ptolemaicos, y justamente un análisis casi idéntico ha sido presentado a nuestro gobierno, a través de un modelo plagado de forzamientos reconstruccionistas, para nada científicos.

La ciencia contradice el “Consenso” de los medios de comunicación

El consenso (representado por todos los libros de texto contemporáneos referentes a la dinámica atmosférica) existe, pero no le da soporte a la alarma. El consenso es consecuentemente reclamado para exactamente lo opuesto a lo que la ciencia acuerda. La manifestación correcta que aquí expresamos es la siguiente: En un mundo más caliente, las extraordinarias tormentas tropicales se verán reducidas, como lo haría una simple variancia en la temperatura.

Dada la falta de fundamento que tiene la alarma que preanuncia incrementos en las tempestades, quizá no sorprenda que haya verdadero consenso en el siguiente tema, aunque al considerarlo el consenso este apenas mencionado: Kyoto mismo no tendrá impacto perceptible en el calentamiento global, a pesar de todo lo que en uno crea acerca del cambio climático.

Los reclamos, por el contrario, generalmente dan por supuesto que Kyoto es sólo el comienzo d e un régimen aún más restrictivo. Sin embargo esto casi nunca es explicado al público.

¿Entonces, adonde quedamos con todo esto?

1) Los datos que actualmente representan “el consenso,” aun si fueran correctos, no implican alarma. Sin embargo, cuando la apreciación del consenso es demasiado benigna, lo que se alega es lo opuesto a esa apreciación, nominándose a lo opuesto como el verdadero consenso. En muchas de las investigaciones actuales, “la alarma” es la meta, en vez del resultado.

2) La alarma es percibida como un elemento esencial para la continuidad del flujo de fondos que aseguren la vigencia de los alarmistas. La comunidad científica está convencida que el mantenimiento de la idea de alarma esta garantizada. El argumento ya no estriba en si los modelos son correctos (no lo son), sino más bien si los resultados que arrojan pueden ser posibles. Dificilmente puede probarse que algo es imposible.

3) Ninguna solución que pueda regular el “problema” de prevenir los incrementos en CO2 está disponible, pero la ubicuidad de las emisiones del CO2, asociadas con la industria y la vida misma, continúan siendo un blanco tentador para aquellos que con instinto regulador siempre sintieron especial predilección por el sector de energía.

4) Resistir tales tentaciones requerirá mucho coraje y aún mas conocimientos que los que hoy podemos encontrar en los operadores de las grandes industrias y gobiernos, quienes aceptan sin cuestionar todo lo que les es presentado como una visión de consenso. Las víctimas principales de esta política proactiva en este sentido, son los consumidores, quienes tienen muy poco poder e influencia. Como es usual, hace tiempo que estan siendo ampliamente influenciados por organizaciones tales como la Union de Consumidores, que defienden activamente a Kyoto.

Originalmente publicado por la Fundación Atlas. Su sitio web es www.atlas.org.ar

Nota del editor: El Dr. Richard Lindzen, profesor de Ciencias Atmosféricas del Alfred P. Sloan School, en el Instituto Tecnológico de Massachussets, también miembro del Panel Intergubernamental para el Cambio del Clima, quien está reconocido como uno de lo expertos mas destacados del mundo en el tema, dijo a la audiencia del Houston Forum el 9 de septiembre de 2004, que los reclamos de los medios de comunicación están siendo amplificados por intereses políticos mas que por fundamentos científicos.

Artículo Publicado el 11/01/2004 por el Instituto Heartland de Chicago USA.

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