Política

El eje del mal contraataca

Si Mohammad Jatami no baja el tono de la confrontación, puede que tenga a los soldados americanos muy pronto en su territorio.


El ministro portavoz del Gobierno japonés, Hiroyuki Hosoda, dijo que Tokio
podría elevar la crisis con Pyongyang al examen de la ONU, si Corea del Norte
sigue rehusando a participar en las conversaciones multilaterales sobre su
programa nuclear militar. “Si fracasan los esfuerzos encaminados a persuadir a
Corea del Norte para que vuelva a las negociaciones, Japón podría llevar este
asunto a Naciones Unidas para ser examinado por otros países”, explicó Hosoda en
una sesión del Parlamento japonés.

Estas declaraciones de Hosoda dan
muestra de la inquietud que ha generado en la región la noticia de que Corea del
Norte tiene armas nucleares. Porque el problema no son tanto las armas nucleares
sino quien las posee: una dictadura que mantiene a un pueblo bajo la opresión
del hambre, la miseria y el terror. Por si esto fuera poco, el régimen de Kim
Jong II se retirado de las conversaciones internacionales sobre el desarme
nuclear que estaban suspendidas desde septiembre de 2003.

Por su parte,
Bush en su discurso de asunción tuvo un tono de baja confrontación frente a
Corea del Norte, al enfatizar la necesidad de cooperación internacional para
resolver la crisis. No así su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que en su
gira europea endureció el discurso y adviertió dos cuestiones: que Corea del
Norte debería reconsiderar su decisión de romper las conversaciones, y que “con
nuestra capacidad disuasiva en la Península de Corea… Estados Unidos y sus
aliados pueden enfrentar cualquier amenaza potencial de Corea del Norte, y creo
que Corea del Norte lo entiende… pero tratamos de darle otro camino.”


Según parece, el objetivo de Corea del Norte es obligar a Estados Unidos
a reconocer que es una potencia nuclear y a tratarle en condiciones similares a
las de China, Rusia, Pakistán o India, manteniendo un diálogo multilateral. La
otra coacción con la cual refuerza su chantaje hacia Occidente es la amenaza de
que las armas nucleares que se cree que está produciendo en la central eléctrica
de Yongbyon puedan ser vendidas a grupos terroristas.

Desde tal
perspectiva, una intervención militar en Corea no es ninguna opción, pues
desataría una guerra en la península, aunque no se sabe con certeza qué otras
opciones existen. En el mejor de los casos, el mundo deberá aceptar a Corea del
Norte como potencia nuclear y esperar que ningún otro país quiera seguir su
ejemplo. Los esfuerzos de Washington deberán concentrarse en evitar que las
armas nucleares norcoreanas encuentren su camino hacia otros países, como ha
ocurrido Israel, India y hasta Pakistán, país que ahora difunde tecnología y
material nuclear en el mundo.

El segundo tema en letras rojas de la
agenda norteamericana es Irán. En su discurso de reelección, Bush, de manera
inusual, se refirió específicamente a ese país. “Hoy Irán continúa siendo el
principal Estado en el mundo que apoya al terrorismo, persigue armas nucleares
mientras priva a su pueblo de la libertad que ellos buscan y merecen… Estamos
trabajando con nuestros aliados europeos para dejar claro al régimen que debe
renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio y cualquier reprocesamiento
de plutonio, y poner fin su apoyo al terrorismo. Y al pueblo de Irán, le digo
esta noche: cuando se levanten por su libertad, América estará con ustedes”.


El gobierno del presidente iraní, Mohammad Jatami, le respondió diciendo
que tiene la capacidad para enfrentar cualquier ataque estadounidense. El
ministro de Defensa de este país, Ali Shamkhani, dijo que pese a que la Casa
Blanca ha conseguido en los últimos años derribar tras sendos ataques a los
gobiernos de Irak y Afganistán, el gobierno iraní no teme un eventual ataque.
“Tenemos la fuerza necesaria para que ningún país logre atacarnos, porque
carecen de la información exacta sobre nuestra capacidad militar”, señaló el
ministro, citado por la agencia semioficial Mehr.

Respecto al desarrollo
en materia nuclear, Irán es, potencialmente, el caso más peligroso por su
influencia en la región y sus buenas migas con Siria. Queda saber si Israel
entrará o no en acción por cuenta propia. Hasta donde se sabe en la Casa Blanca,
el Organismo Internacional de Energía Atómica, con sede en Viena, no posee
pruebas contundentes de que Irán esté desarrollando armas nucleares. Sin
embargo, para Israel y Estados Unidos un Irán con potencia nuclear constituiría
un problema de tal gravedad, que, probablemente, no estén dispuestos a esperar
´pruebas irrefutables´ para justificar una intervención.

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