El gobierno argentino ratificó su estrategia para “terminar de una vez por todas” con las marchas de organizaciones de pobres y desocupados que jaquean a diario el centro de Buenos Aires, en un giro de su política de tolerancia de la protesta callejera a menos de dos meses de las elecciones parlamentarias.
Kirchner había avalado a los grupos en el inicio de su gestión
“Estamos tratando de salir de una vez por todas de estas prácticas que se instalaron en la Argentina con posterioridad al 2001 de la mejor forma, sin llegar a un nivel de confrontación o de agresión que nunca llevaremos a cabo”, afirmó este domingo a Radio Mitre el ministro del Interior, Aníbal Fernández.
El gobierno está decidido a demostrar firmeza en un cambio de actitud que comenzó semanas atrás, cuando con un operativo de seguridad sin precedentes obligó a retroceder a los manifestantes cuando se aprestaban a cortar un estratégico puente que une la ciudad de Buenos Aires y su periferia.
“Si no lo hiciéramos parecería que cedemos el manejo de las decisiones políticas a estos grupos”, justificó Fernández.
Cambio de estrategia a dos meses de las elecciones
El cambio de estrategia frente a la protesta callejera se produce cuando faltan menos de dos meses para las parlamentarias del 23 de octubre y en medio de una campaña electoral en la que el gobierno se encuentra comprometido de lleno. El viernes de noche, una protesta de piqueteros y partidos de izquierda en repudio de la próxima visita del presidente de Estados Unidos, George W Bush, para asistir a la Cumbre de las Américas, terminó con heridos e incidentes cuando los manifestantes se negaron a seguir el itinerario al que los obligaban las fuerzas de seguridad.
Fernández atribuyó los incidentes al “capricho” de los manifestantes “de querer romper el ordenamiento (dispuesto por las autoridades) y que hizo que terminara como terminó”, con once policías y un transeúnte heridos, según el balance del ministerio del Interior.
El ministro subrayó que se actuó en apego al Código Contravencional de la Ciudad, “que dice que uno puede ejercer sus derechos constitucionales si no es una contravención, pero que tiene que respetar el ordenamiento que el gobierno lleve a cabo”.
“Lo que se pretendía ayer era manifestar en Plaza de Mayo y las posibilidades para esto estaban”, afirmó el ministro luego de que el gobierno debiera dar marcha atrás en su intención de limitar las manifestaciones en el histórico paseo.
Frente al endurecimiento del gobierno, organizaciones piqueteras opositoras anunciaron que estudiarán nuevas modalidades de protesta luego de que intentaran sin éxito otras medidas, como realizar piquetes sorpresivos en las boleterías de los principales servicios ferroviarios de la ciudad.
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