Es cada vez más evidente que el modelo más conveniente a seguir en América Latina para su integración es el europeo. Es decir, países sin grandes asimetrías y sin una potencia dominante, como sería el caso de los Estados Unidos para América Latina.
Alejandro Gómez
Es más que probable que los gobernantes de la llamada ´´izquierda´´
latinoamericana que apuestan a la integración permanezcan en el poder. En el
caso de Lula y Kirchner, tienen grandes posibilidades de ser reelegidos. Tabaré
Vazquez recién comienza y todo indica que la sucesión chilena quedará en la
misma concertación que hoy gobierna.
Agotado el discurso de Fidel Castro,
como lo demuestran las dos horas que dedicó a hablar de las ollas a presión, la
posta de los disparates ha sido tomada por Hugo Chávez.
Apela a la
estrategia castrista del enemigo externo: Estados Unidos. Y con eso capitaliza
la poca simpatía con que este país cuenta en el hemisferio. A veces por acción y
otras por omisión Washington ha hecho muy poco por hacer amigos en la
región.
Lo que no significa que Hugo Chávez no diga disparates cuando
afirma que Washington lo quiere matar o invadir Venezuela. O cuando amenaza con
dejarlo sin petróleo. Nadie puede negar que para Estados Unidos sería un
problema quedarse un tiempo sin el crudo venezolano. El tiempo que le demore
encontrar otro suplidor. Pero es la única superpotencia del mundo y Venezuela un
país subdesarrollado, con altos niveles de pobreza y lo único que tiene es
petróleo. Por ello lo que para Estados Unidos es un problema para Venezuela
puede ser una catástrofe.
Hay señales de que los mandatarios del sur del
continente están conscientes del efecto Chávez. Joaquín Morales Solá, el
periodista mejor informado de la Argentina, dijo en su columna del domingo
pasado que en la reunión entre Kirchner, Lula y Chávez no se mencionó a Bush. Y
agregó que Kirchner ya ha hablado con el presidente estadounidense de la
necesidad de frenar a Chávez y además se ha ofrecido como voluntario a hacerlo.
También en los corrillos de Montevideo se decía que Lula le dijo a su colega
venezolano que moderara sus agresiones hacia Estados Unidos.
El apoyo de
Washington a la renegociación de la deuda argentina, los elogios de los
organismos internacionales hacia Lula –por lo que está pagando un costo
político interno– y la decisión de Tabaré Vázquez de mantener el veto uruguayo
a la entrada de Cuba al MERCOSUR son señales precisas de que estos dirigentes
saben en qué mundo viven.
No van a ser incondicionales de Estados Unidos,
como lo mostró su posición en el tema iraquí, pero tampoco van a confrontar
inútilmente y en nombre de ideologías pasadas a la superpotencia.
Tienen
claro que su objetivo es sacar a sus países del subdesarrollo y la pobreza y eso
se consigue con inversiones y credibilidad. Más de uno de ellos se habrá tomado
la cabeza cuando el teniente coronel venezolano habló de ´´inventar el
socialismo del siglo XXI´´. Comentando esto, una altísima fuente del gobierno
argentino dijo que no había que olvidar que Kirchner es capitalista.
La
conclusión es que hay que sacar al elefante de la cristalería antes de que los
daños sean irreparables, y que es mejor que los líderes continentales no esperen
que Washington, demasiado ocupado por el Medio Oriente, se ocupe de eso. Es hora
de que aquellos países empiecen a resolver sus propios problemas.
Fuente:
El Nuevo Herald (Miami)
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