Pese al sangriento ímpetu demostrado por los insurgentes durante los últimos meses, el Pentágono ha empezado a planificar una retirada gradual de sus 138.000 efectivos desplegados actualmente en Irak. De acuerdo a filtraciones publicadas ayer por ´The New York Times´, este repliegue podría materializarse a partir de la próxima primavera con la salida de entre 20.000 y 30.000 uniformados.
Según filtraciones a las que tuvo acceso el diario ´The New York Times´
Estos planes -ultimados por el general John Abizaid, comandante de mando regional con responsabilidad sobre Irak- se presentan condicionados a la capacidad de las fuerzas locales para asumir misiones de seguridad y continuados avances en el actual proceso de transición democrática. Por el momento, de cara a las elecciones iraquíes previstas para diciembre, se espera que Estados Unidos aumente temporalmente su presencia militar aprovechando su anual rotación de unidades, con la posibilidad de que algunos soldados destinados a volver a casa permanezcan en Kuwait como fuerza de reserva.
Todas estas opciones se barajan dentro de un clima de creciente ansiedad en Washington sobre un conflicto que cuesta 4.000 millones de euros mensuales, ha colocado al límite la maquinaria militar de Estados Unidos, merma el reclutamiento de nuevos soldados, es cada vez más impopular en las encuestas de opinión, y provoca bajas constantes en las filas del Pentágono.
Sin ir más lejos, la semana pasada fue especialmente cruenta para las tropas norteamericanas. Una treintena de ´marines´ perdieron la vida en diferentes ataques de la insurgencia. Las últimas bajas se registraron durante el fin de semana en Samarra y Amiriyá. En esta última localidad, cercana a Faluya, un soldado murió víctima de un coche bomba. En otro incidente, dos uniformados perecieron y tres resultaron heridos al estallar un artefacto colocado al paso de su convoy.
El atentado más mortífero que se registró en la jornada de ayer tuvo lugar en la Tikrit, que es considerada una de las ciudades más seguras del país del Golfo. Un suicida precipitó el camión bomba que conducía contra un cuartel general de las fuerzas de seguridad, matando a cinco soldados iraquíes, mientras que otras 15 personas resultaron heridas. El kamikaze se lanzó contra una fila de aspirantes a policía que esperaban para entregar su solicitud en el puesto de control. El centro, situado en la plaza en la que se celebraban los desfiles militares durante el antiguo régimen, ha sido blanco de varias acciones terroristas en los últimos meses.
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