El Partido Demócrata Liberal (PLD), que gobierna en coalición con un partido budista, habría obtenido al menos 276 de los 480 escaños de la Cámara Baja, según las proyecciones realizadas por la televisión pública NHK. El PLD tenía 249 antes de los comicios, y las encuestas a pie de urna le dan más de 300.
El resultado es un apoyo clave para el plan de reformas estructurales
La coalición del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, obtuvo una abrumadora y arrolladora victoria en las elecciones generales del domingo, lo que permitirá a este aliado de Estados Unidos seguir con sus programa de reformas económicas.
El Partido Demócrata Liberal (PLD), que gobierna en coalición con un partido budista, habría obtenido al menos 276 de los 480 escaños de la Cámara Baja, según las proyecciones realizadas por la televisión pública NHK. El PLD tenía 249 antes de los comicios, y las encuestas a pie de urna le dan más de 300.
Según la televisión pública, el PLD junto con su socio de Nuevo Komeito han logrado 304 escaños, una mayoría cómoda en la poderosa Cámara Baja al tener mayoría en todos los comités.
Esto supone una espectacular victoria para Koizumi, un independiente con gran conocimiento de los medios que apostó su carrera en un llamamiento populista a los votantes para que apoyasen su plan de privatizar el sistema postal, un gigante financiero con tres billones de dólares en activos criticado por derrochar fondos públicos e inflar la deuda del Gobierno.
“Hace muchos años que soy partidario de una reforma postal. El Parlamento dijo que era un argumento absurdo, pero la gente ha dicho que era lo correcto”, dijo este telegénico político de 63 años.
“En el pasado, la mayoría de las cosas parecían decidirse en acuerdos escondidos. Ahora esa actitud parece que está cambiando”, dijo el oficinista de 28 años Norihiro Ishihara. “A Koizumi es fácil entenderle. No es que me guste Koizumi, es que me gusta su estilo”.
El primer ministro, que prometió desde que llegó al poder en 2001 que reformará el PLD o lo destruirá, se la jugó al disolver la cámara y convocar elecciones anticipadas después de que un grupo de diputados de su formación votaran con la oposición para rechazar un proyecto de privatización del sistema postal. En castigo, no les incluyó en sus listas.
“Lo haré lo mejor que pueda durante el próximo año, pero después quiero irme”, afirmó, reiterando su promesa de dejar el cargo en septiembre de 2006.
Su victoria complacerá a Washington, que le considera un amigo estratégico que le apoya en la guerra en Irak, y los inversores financieros esperan que mantengan las reformas.
Sin embargo, los lazos de China y Corea del Sur con Tokio se han enfriado desde que Koizumi asumió el cargo en 2001, debido a percepciones de un creciente nacionalismo japonés y rivalidad regional.
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