La oposición japonesa presentará una moción de censura menos de diez meses después de que el primer ministro asumiera el cargo. Aunque no cuentan con los apoyos que necesitan para destituir al líder conservador, es una importante advertencia, porque su popularidad ha caído en picado y Japón ha cambiado seis veces de primer ministro desde 1998.
Presentan una moción de censura
Los progresistas quieren que el primer ministro dimita, porque consideran que es inaceptable la medida por la que Yasuo Fukuda quiere imponer a muchos de los que superan los 75 años de edad a que paguen un suplemento a la sanidad pública.
“Una vez que este sistema entró en vigor en abril, la opinión mayoritaria fue que aquello era excesivamente cruel”, afirma el miembro de la ejecutiva del Partido Demócrata Naoto Kan.
La popularidad de Yasuo no era alta al principio de su gestión, fue investido en septiembre de 2007, porque no fue elegido en las urnas. Se limitó a reemplazar a Shinzo Abe cuando dimitió por un escándalo financiero de su ministro de agricultura.
El líder conservador ha visto cómo sus niveles de aceptación caían en los últimos meses hasta veinte puntos. Lo que más le ha erosionado ha sido la fuerte oposición del parlamento (Dieta), que no le ha permitido sacar adelante muchos de los proyectos a los que se había comprometido.
La crisis mundial del crédito está afectando a una economía que lleva creciendo menos de un dos por ciento durante los últimos veinte años. Los datos publicados ayer por la OCDE reducen las expectativas de los japoneses una vez más.
Los miembros del partido conservador creen que la mala imagen de Yasuo Fukuda ha tocado suelo, porque a partir de ahora, situaciones como la celebración de la conferencia de países africanos cerca de Tokio la semana pasada y el viaje a la reunión del G-8 de esta semana, mejorarán su imagen entre los japoneses.
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