Los dirigentes iraquíes tienen tres días para conseguir que los sunitas apoyen el proyecto de Constitución, presentado el lunes al Parlamento, primer texto fundamental de la era posterior a Sadam Husein que define el carácter federal de Irak y fue calificado de “histórico” por Estados Unidos.
Los dirigentes iraquíes tienen tres días para conseguir que los sunitas apoyen el proyecto
La tarea parece ardua porque el texto, presentado a 10 minutos de la expiración del plazo legal fijado por el Parlamento, irrita a una parte de los sunitas que se oponen al federalismo y no satisface plenamente a los kurdos, a pesar de que lo aprobaron.
“El proyecto de Constitución va a dividir a la sociedad porque tiene varios puntos negativos”, declaró este martes a AFP el negociador Saleh al Motlak, el jefe de filas de los sunitas que se oponen al proyecto.
Según Al Motlak, “el 99% de los sunitas están descontentos con el texto (…) varios grupos kurdos también lo están, y un alto porcentaje de chiítas no está completamente satisfecho”.
Este negociador anunció su intención de no participar en las discusiones que van a llevarse a cabo sobre los puntos divergentes, y lamentó la insistencia de los kurdos y de los chiítas a favor del federalismo.
“Es el mejor texto posible”, comentó por su parte este martes el portavoz del Gobierno Leith Kubba, mientras el presidente del Comité de redacción, el chiíta Humam Hammudi, estimó que el federalismo era la mejor barrera contra el riesgo de un regreso a la dictadura.
El texto presentado al Parlamento señala, en su primer artículo, que el régimen iraquí es “republicano, parlamentario, democrático y federal”.
El artículo 2 indica que el “Islam es una fuente principal de la legislación”, y que está prohibido “promulgar leyes que sean contrarias a sus preceptos, a los principios democráticos y a los derechos y libertades especificados en la Constitución”.
El lunes por la noche el presidente del Parlamento, el sunita Hajem al Hassani, precisó que los puntos de divergencia concernían el federalismo, la mención del partido Baas del ex-presidente Sadam Husein y el reparto del poder entre el presidente, el primer ministro y el jefe del Parlamento.
Estas tres funciones son actualmente asumidas por un kurdo, un chiíta y un sunita respectivamente.
Al Hassani explicó que la espinosa cuestión del reparto de las riquezas petrolíferas había encontrado una solución por fin, consistente en que el Gobierno central organice el reparto de las riquezas en función de las regiones.
La Casa Blanca acogió favorablemente la presentación del texto, calificando el gesto de “un paso hacia el proceso constitucional”, a pesar de las divergencias que subyacen sobre el documento.
La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, vio en este acto un momento “histórico en la mejor tradición democrática”.
“Los progresos de la semana pasada han sido impresionantes”, estimó la Casa Blanca, congratulándose del “espíritu de cooperación”, de “diálogo” y de búsqueda del “compromiso” entre las diferentes partes iraquíes.
Por otra parte, el ejército estadounidense anunció este martes que dos de sus militares murieron el lunes en Irak en dos operaciones en Bagdad y cerca de Faluya, ciudad rebelde situada al oeste de la capital.
Desde la invasión de Irak en marzo de 2003, 1.866 militares estadounidenses murieron, según un balance AFP con base en cifras del Pentágono.
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