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Enhorabuena al tenis español.

Por tercera vez en su historia, España ha ganado la Copa Davis completando así un año fantástico para nuestro tenis. Wimbledon, Roland Garros o las medallas en Pekín antecedieron al éxito obtenido en Mar del Plata. Felicidades para nuestros jugadores.

Editorial

Llegaba la jornada decisiva en el enfrentamiento Argentina vs España y lo hacía con 2-1 a nuestro favor. Un resultado mejor de lo que muchos hubieran pensado hace unos días. Exceso de derrotismo entre la afición que ha sido compensado con superávit de buen juego y fe en si mismos de nuestros deportistas.


 


Sólo hizo falta uno de los dos partidos que debían disputarse. ¡Vaya partidazo el que nos obsequiaron Verdasco y Acasuso! Cinco sets, como manda las grandes citas de la Davis, fueron necesarios. Tras ello, se desbordó la alegría.


 


Nuestro capitán, Sánchez Vicario, acertaba de nuevo en la designación de los jugadores. En Argentina, el otrora magnífico doblista junto con Sergio Casal, ha demostrado ser un estratega nato. Felicidades y enhorabuena para él. La carga de presión que ha tenido que soportar en las últimas fechas, sólo él la sabe.


 


Mucho se ha escrito, y más que se hará, sobre la trayectoria del equipo durante este año, pues la polémica nos ha perseguido. En todo momento, los jugadores han sido una piña, algo sin duda alguna, fundamental.


 


Igualmente la victoria en Mar del Plata ha demostrado, y también ha acabado, con el tópico de que los españoles sólo ganan las finales “en casa” porque se juega en tierra batida. Sin llevar la contraria a la tesis de que la tierra es nuestra superficie favorita, poco a poco vamos viendo como la moqueta o la hierba no nos son ajenas.


 


Asimismo, debemos tener muy presente otro hecho que agranda el éxito del 23N: en los últimos 9 años, España ha ganado tres finales de esta competición y ha jugado una más, contra Australia en 2003. Nos hemos acostumbrado al éxito lo que exige que seamos capaces de valorarlo en su justa medida y no caer en derrotismos absurdos e innecesarios cuando no sea así.


 


Por último, debemos felicitar al equipo argentino que ha sido un más que digno finalista. Su plantilla de jugadores es excepcional, ejemplo es que en 2006 también jugaron la final. Ganarán la Ensaladera en breve. Quizás en su cancha, un exceso de nervios y ansiedad ha podido atenazarles, pero pronto veremos a los Nalbandián, Acasuso o Del Potro levantando trofeos en el circuito ATP.


 

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