Terje Roed Larsen, enviado especial de la ONU para el Líbano, aseguró que milicianos extranjeros y armamento siguen entrando a través de los pasos fronterizos del país. Una situación sobre la que informará al Consejo de Seguridad.
Oriente Medio
Larsen realizó estas declaraciones en una entrevista publicada ayer en el periódico internacional árabe “Al Hayat”.
Un informe detallado del Gobierno libanés en el que se explica cómo el Ejército del país de los cedros ha detectado “violaciones flagrantes” relacionadas con el tráfico de armas a través de la frontera con Siria, ha sido el que ha alertado al enviado.
Larsen explicó que “la avalancha de armas y de combatientes que cruza a través de la frontera con Siria supone una violación a las resoluciones 1559 y 1701, ya que ambas exigen el desmantelamiento y desarme de las milicias en Líbano. Voy a notificar al Consejo de Seguridad estas violaciones”.
La resolución 1701, que puso fin a los 34 días de hostilidades entre Israel y Líbano el pasado verano, prevé, entre otras medidas, el repliegue de la milicia chií Hizbulá del sur del Líbano y su sustitución por una fuerza internacional de 15.000 soldados bajo mando de la ONU.
El informe también destaca que el armamento está destinado a varias milicias, algunas de ellas palestinas. Así, el enviado citó al grupo radical suní Fatah Al Islam y el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Mando General como las principales milicias que recogen las armas que acceden clandestinamente en el país.
No en vano, el enviado no hizo mención alguna sobre quienes pueden estar detrás del tráfico de armas y del rearme de los grupos armados.
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