Estados Unidos 118 – España 107. Enorme partido de baloncesto para coronar unos Juegos Olímpicos. España, contra todo pronóstico, aguantó el tipo hasta el final cuando los estadounidenses se despegaron ligeramente. Los Gasol, Navarro y Rudy Fernández amenazaron la hegemonía de este auténtico Dream Team estadounidense, heredero del de Barcelona 1992
En baloncesto, perdió con Estados Unidos
Cuarto encuentro de la fase preliminar, la fase de grupos. Allí, hace sólo unos días, Estados Unidos barrió a España, derrotándole por 37 puntos. La selección nacional fue entonces una sombra de su potencial y los estadounidenses arrollaron a los españoles sin contemplaciones.
Así llegó la final. Estados Unidos parecía invencible y España, a pesar de ganar a grandes selecciones como Croacia y Lituania en cuartos y semifinales respectivamente, no había encontrado el ritmo de juego.
Pero todo cambió con el pitido inicial. España demostró una intensidad defensiva y un acierto en ataque como no se recordaba desde que ganó el oro mundial, hace dos años en Japón.
En el primer tiempo, los estadounidenses acribillaron a triples con Wade y Anthony muy inspirados. España daba la réplica con casta y acierto gracias a Navarro y Rudy Fernández. Felipe Reyes y Pau Gasol hacían su trabajo bajo los aros para frenar a Howard, una fuerza de la naturaleza. Al descanso, España sólo perdía de ocho puntos y nunca se fue del partido, permitiendo una máxima renta de 13 puntos. La anotación se disparaba con los dos equipos por encima de los 60 puntos en sólo dos cuartos.
El tercer periodo fue quizás el menos visto, enmarcado en un partido de basket simplemente maravilloso. Los españoles llevaron el juego a su terreno y los estadounidenses sólo fueron capaces de anotar un triple. Por momentos, España se acercó en dos ocasiones a dos puntos. Todos los jugadores de España daban el nivel, mientras Wade mantenía a Estados Unidos por encima.
Los árbitros fueron la peor parte de la final. Permitieron defensas al límite del reglamento en Estados Unidos y España reclamaba constantemente pasos clarísimos de sus rivales. La cuestión llegó hasta tal punto que el pabellón entero, con un aforo de más de 19.000 personas, abucheó a los jueces. Y es que España se había ganado al respetable.
En el último cuarto, Estados Unidos se entonó más si cabe desde la línea de 6.25 y encadenó hasta cuatro triples. Kobe Bryant, la gran estrella de Los Ángeles Lakers, respondió a la presión jugándose todos los puntos importantes. En la parte contraria, Rudy Fernández, Pau Gasol, Navarro y Jiménez anotaban una vez tras otra para mantener la igualdad.
Y el partido llegó a su punto más álgido a falta de sólo dos minutos. Entonces España falló un triple que le ponía delante casi por primera vez en el marcador. Luego Estados Unidos, por medio de Bryant y Paul, estiraron la ventaja hasta once puntos para ganar la medalla de oro. España acabó impotente protestando a los árbitros porque, de manera increíble, tuvieron la posibilidad de ganar al Dream Team, una colección de estrellas de la NBA.
Pau Gasol, que anotó 21 puntos en la final, se convirtió en el máximo anotador del torneo olímpico. Fernández con 22 y Navarro con 18 completaron el trio de máximos anotadores de España. En las filas de Estados Unidos, Wade anotó 27, Bryant 20 y James 14 puntos.
Por su parte, Argentina se despidió de los Juegos de Pekín con una medalla, pero esta vez cambió el oro de Atenas 2004 por el bronce. El combinado albiceleste se impuso a Lituania por 87-75, una selección a la que avasalló con una catarata de triples.
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