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España no tiene cabida en el club de Sarkozy

Sarkozy ha dejado claro a Brown y a Zapatero quién influye y quién no en la política internacional. El resultado es que España no tomará parte en la Cumbre Mundial para refundar el capitalismo. Sólo los miembros del G8 y del G5 participarán.

Editorial

El presidente español vivió una semana de éxito cuando el Primer Ministro británico apostó porque nuestro país tomara parte en esta reunión. Parecía que tras casi cinco años de gobierno socialista, éste empezaba a tejer una red de aliados sólida. Una semana después, vuelta a la realidad.


 


Desde La Moncloa se insiste en querer tomar parte en la cumbre. Complicado que así sea. ¿No será que estamos pagando ahora determinadas apuestas pasadas de nuestro presidente? Recordemos que cuando años atrás tuvieron lugar procesos electorales en Europa, apoyó a los que finalmente perdieron. El gobierno español se decantó por el programa político de, por ejemplo, Segolene Royal porque estaba en sintonía ideológica con el de Ferraz.


 


Esta crisis económica y financiera está reflejando que España goza de escaso protagonismo en la escala internacional. Peor aún, que va a remolque de los acontecimientos. La estrategia se basa en decir a cada actor lo que quiere oír. A Rusia, que es mejor que gane Obama; a Georgia, que es conveniente su incorporación a la OTAN. ¿Relativismo o falta de criterio? El tiempo lo dirá.


 


No olvidemos otro aspecto en este complejo entramado de relaciones: nuestro padrino ha sido Gordon Brown. Desde estas mismas líneas ya avisamos que el Premier era más un líder doméstico que internacional. El tiempo nos ha dado la razón. Ha logrado capear el temporal en su partido y en su país con medidas cuya eficacia está por verse.


 


Su viraje a la izquierda, no exento de demagogia y populismo, se convierte en un arma peligrosa ya que él fue Ministro de Hacienda entre 1997-2007 y si no cumple lo prometido, sindicatos y oposición tory exigirán su dimisión. Además, en estos momentos las ideas socialdemócratas que respalda el titular del Número 10 de Downing Street tienen poca cabida entre los gobiernos europeos. Entonces, en su acercamiento a España, ¿practicó el típico pragmatismo británico?


 


 


 

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