El diálogo con ETA envilece, además de ser una derrota moral de la democracia española.
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Viernes, 15 de mayo 2026

El diálogo con ETA envilece, además de ser una derrota moral de la democracia española.
EDITORIAL
El pleno del Congreso aprobó ayer con el respaldo de todos los grupos parlamentarios, salvo el PP, la moción del PSOE que apoya un proceso de diálogo con ETA sin contrapartidas políticas y si la banda terrorista renuncia a las armas. La moción, inspirada en los Pactos de Ajuria Enea y Madrid, es defendida por sus progenitores socialistas por encauzar a través de la política un final dialogado de la violencia etarra.
La aprobación de esta moción convierte a la banda terrorista en un interlocutor básico y dota de sobrado optimismo a su sangriento y permanente ataque al Estado de Derecho. Porque es de ilusos creer que ETA, porque hace dos años que no mata a nadie, no piense en poder conseguirlo próximamente. El fin de semana las cuatro bombas que sonaron en Euskadi hablaron por sí solas: “nuestro método de negociación es el chantaje, la traición y la muerte”, parecieron querer decir.
El presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no hizo declaraciones al respecto aunque debió hacerlo por respeto a las víctimas y a los empresarios que fueron blanco de los explosivos. Con la aprobación de esta moción, Zapatero le da alas a ETA y a sus socios independentistas para que sigan desmontando la unidad de España. El diálogo con ETA envilece porque es una claudicación moral de la democracia española y una indignidad hacia las víctimas, quienes no merecían esa especie de “rendición preventiva” aprobada ayer.
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