Israel cerró ayer el cruce de Rafá, frontera por donde entran personas y mercancías desde Egipto a Gaza, por al menos seis meses, provocando el enfado de los palestinos que argumentan que la decisión impedirá a los habitantes de la franja viajar libremente fuera de Gaza tras la retirada de Israel.
Vuelva a aparecer la discusión por el control de la frontera
El cierre del punto de control de Rafá vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre israelíes y palestinos por el control de la frontera, sólo días
antes de que Israel devuelva a los palestinos el control sobre Gaza.
Israel señaló que el cierre permitirá una retirada más suave y progresiva de las tropas presentes en Gaza a lo largo de la próxima semana. El periodo de seis meses será utilizado para construir una nueva terminal en Rafá y solucionar los detalles sobre la seguridad a lo largo de la frontera, según fuentes oficiales del Gobierno que hablaron a condición de mantener el anonimato. Durante este tiempo los palestinos podrán viajar a Egipto a través de Kerem Shalom, un punto fronterizo entre los tres territorios donde Israel pude controlar el movimiento.
Los palestinos en cambio acusan a su vecino de cerrar la frontera en Rafá definitivamente y rechazar las garantías de que sea reabierta. Rafá es la principal vía para salir de Gaza.
“Quieren salir de Rafá pero no quieren dejarnos libertad de movimiento”, señaló Gasam Jatib, ministro de la Autoridad Palestina, que añadió que además llevará al menos un mes preparar Kerem Shalom para la entrada y salida de gente.
El cierre repentino de Rafá también ha producido el reavivamiento de temas como los acuerdos sobre el cruce una vez que Israel se retire definitivamente de Gaza. Los palestinos no quieren ninguna presencia israelí en la frontera, mientras los israelíes justifican su presencia porque quieren asegurar que no entran militantes en Gaza.
Ambas partes han estado discutiendo el asunto y han propuesto situar observadores extranjeros en el punto pero no se ha llegado hasta ahora a ningún acuerdo oficial. En principio Israel aceptaría la presencia de observadores europeos en el puesto.
Asaf Shariv, consejero del primer ministro israelí, Ariel Sharon, declaró que Israel ha acepado la propuesta egipcia de construir una nueva terminal en Rafá, y en seis meses será reabierta y las personas pasarán a través de este puesto, mientras la mercancías lo harán a través de Kerem Shalom.
Mark Regev, portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores israelí señaló que Rafá permanecerá cerrado durante seis meses para dar a los palestinos la posibilidad de controlar la situación en Gaza.
“Esperamos ver un cruce en funcionamiento en Rafá en seis meses y no estaremos allí para entonces. Los palestinos estarán en un lado y los egipcios en otro”, aseguró Regev.
La gestión de Rafá era uno de los puntos pendientes para concluir la retirada de Gaza. Los medios israelíes ya avanzaban ayer que estaba a punto de cerrarse un acuerdo con Egipto en función del cual el paso se cerraría entre seis y nueve meses para ser renovado, y mientras personas y mercancías usarían un nuevo paso, el de Kerem Shalom, entre Gaza, Egipto e Israel, que sería controlado por isralíes.
Una vez terminada la renovación de Rafá, este estaría en manos de observadores europeos e Israel tendría sólo cámaras de seguridad. Por él cruzarían las personas, mientras las mercancías seguirían pasando por Kerem Shalom a la espera de la futura unión aduanera entre israelíes y palestinos.
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