Amarga despedida de Zinedine Zidane
Italia y Francia, finalistas, así como Alemania y Portugal, han basado su éxito en la disciplina y el rigor táctico. Para los dos finalistas esto se traduce en dos defensas impermeables, dos goles encajados en todo el campeonato, y más de una tanda de penaltis a lo largo del último mes.
Las defensas han sido las protagonistas, las mejor armadas durante los 62 partidos disputados, en los que se han inscrito 143 goles, con una media de 2,30, motivo por el que la edición de Alemania no pasará a la historia porque abría que remontarse a la edición de Italia para encontrar un balance goleador más pobre, de 2,21 goles por partido.
El rigor táctico queda manifiesto además en la superioridad de las selecciones europeas porque por primera vez desde 1982, y por cuarta en la historia, no ha habido una sola selección sudamericana en semifinales.
El continente africano, que acogerá el Mundial de 2010, sólo estuvo representado en octavos de final con
La tradición, modificada en 2002 (Senegal, Estados Unidos y Corea del Sur en cuartos), prevaleció en esta ocasión y confirmó que se mantienen las distancias entre la ´vieja guardia´ futbolística y el resto del planeta.
Brasil, vigente campeón del mundo y cinco veces ganador, así como su gran rival, Argentina, han sido las principales víctimas de este Mundial.
Argentina también llegaba con aires de ´dream team´ con Riquelme, Saviola, Tevez, Messi o Crespo. Después de una primera fase brillante fue eliminada ante Alemania en la tanda de penaltis, víctima también de la especulación de su entrenador José Pekerman, cuyos cambios, especialmente el de Riquelme, variaron la organización albiceleste.
Los equipos que juegan el balón han sido eliminados. La condición física también ha tenido un rol importante. Los treintañeros como Zidane, Makelele, Thuram o Vieira parecen haber resistido el paso del tiempo y dieron su última lección de fútbol aunque la sinfonía ´bleu´ quedó inacabada.
Tampoco hubo sorpresas porque en los octavos estuvieron seis campeones del mundo, y ningún talento surgió. Si Ribery sedujo por su velocidad, tanto como el alemán Odonkor o el portugués Cristiano Ronaldo, o los delanteros españoles (Villa y Torres), argentiunos (Messi, Tevez), alemán (Podolsky) o holandeses (Robben, Van Persie) llaman a la puerta para ser las estrellas durante los próximos cuatro años, el Mundial se va sin coronar a un rey, después de que Zidane perdiera esa condición tras su feo detalle ante Materazzi.
Si Klose terminó como pichichi, Ronaldo ha inscrito su nombre en



















