Japón se prepara para el inicio hoy de la campaña para las elecciones generales en un estado general de nervios que le ha llevado a reforzar la seguridad ante una serie de advertencias de que Al Qaeda podría estar preparando un ataque sobre una ciudad asiática.
Las autoridades están nerviosas por el recuerdo de los atentados del 11-M
Las autoridades están especialmente nerviosas por el recuerdo de los atentados del 11 de marzo en Madrid, tres días antes de las elecciones generales en las que se produjo un cambio de gobierno inesperado.
Japón, como España, dio apoyo a la guerra de Estados Unidos en Irak.
Los medios japoneses también han mostrado su preocupación porque los comicios tendrán lugar el 11 de septiembre, el cuarto aniversario de los atentados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono en Washington, aunque las autoridades han quitado importancia a esta coincidencia.
“No hay ninguna duda de que el momento está preparado para un ataque en Japón”, dijo Jun Yamazaki, presidente de la filial japonesa de la consultoría de riesgo Control Risks Group.
“La situación aquí es muy parecida a la situación en España”, añadió. “Y el terrorismo tuvo éxito – España se retiró de Irak”.
El principal partido de la oposición, el Partido Democrático, dice en su programa electoral que retirará los 550 efectivos que Japón tiene en Irak de aquí a diciembre, cuando expira su mandato, aunque Irak no es uno de los principales asuntos de la campaña.
Sin embargo, algunos analistas políticos aseguran que cualquier ataque favorecería al primer ministro, Junichiro Koizumi, ya que los votantes optarían por mantener las instituciones establecidas.
La preocupación por un ataque aumentó la semana pasada, después de que el principal investigador francés sobre terrorismo, Jean-Louis Bruguiere, fuese citado por el Financial Times diciendo que Al Qaeda está preparando un ataque contra un centro financiero asiático como Tokio, Sydney o Singapur.
Los dirigentes políticos también se han manifestado. Katsuya Okada, líder del Partido Democrático, declaró la semana pasada ante los periodistas: “No se trata de si habrá un ataque terrorista en Japón, sino de cuándo”.
Un portavoz de la Agencia Policial Nacional dijo que hasta 13.600 agentes se desplegarán en todo el país durante la campaña, especialmente en la capital y en la ciudad occidental de Osaka.
Un responsable del sistema de metro de Tokio, que utilizan a diario miles de trabajadores, dijo que las ya reforzadas medidas de seguridad tras los atentados en Londres, como el aumento de las patrullas y la eliminación de las papeleras, seguirán en vigor.
Analistas de reducción de riesgos han indicado que el gobierno japonés sigue estando mal preparado para un ataque importante y que los sistemas de seguridad en los edificios gubernamentales necesitan mejorarse.
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