Ambos presidentes son fuertemente cuestionados en su países por el manejo del conflicto
La cumbre bilateral está prevista para el miércoles en la estancia “San Juan”, en Colonia, a 170 kilómetros al oeste frente a Buenos Aires.
Botnia, que invertirá 1.200 millones de dólares para su planta en Fray Bentos, a 300 kilómetros al oeste, formuló el anuncio de la suspensión de la obra en un comunicado el domingo.
Mientras, Mara Rubiños, Directora de Comunicaciones de Ence, la planta de celulosa española ubicada en la misma ciudad sobre el Río Uruguay, dijo el lunes a la AP que “nos atenemos al comunicado ya difundido” en el cual la empresa “se puso a disposición del gobierno” para encontrar una salida al conflicto.
Rubiños informó que “hay varios directivos” que llegaron de España y aclaró que hasta el momento el “gobierno no les informó” oficialmente respecto a la paralización. Ence, que invertirá otras 600 millones de dólares en su planta de celulosa, ya cuenta con un puerto privado desde donde exporta madera en astillas y respecto de las obras de la planta se está en la parte de remoción de tierra.
Es contraria la situación de Botnia, donde casi 2.000 obreros ya trabajan en el levantamiento de la planta. Pero, además, Botnia tiene empresas sub-contratadas como proveedores.
La paralización de Botnia será por 90 días, uno de los pedidos que el 11 de marzo formuló Kirchner a Vázquez en Chile cuando se reunieron y donde pese a intentos de desmentidos y aclaraciones, se sentaron las bases para entablar negociaciones. La paralización de las obras se corresponde con la decisión de los “piqueteros” argentinos que desbloquearon dos de tres puentes sobre el Río Uruguay que los conecta con la provincia argentina de Entre Ríos.
Este bloqueo originó fuertes pérdidas al Uruguay que Vázquez y empresarios estimaron en unos 300 millones de dólares. El diario El País informó el lunes que la Asamblea Ambiental de Gualguaychú se movilizará el martes en “señal de alerta” a la reunión presidencial. Ana Angelini, una de las ambientalistas dijo que harán un “caceroleo” (golpes de ollas y cacerolas) frente al río “para que los presidentes, antes de la reunión, recuerden el rechazo a que se instalen las papeleras”.
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