El secretario general de la ONU, Kofi Annan, aceptó ayer su responsabilidad por la mala gestión del programa Petróleo por Alimentos en Irak en un discurso ante el Consejo de Seguridad. “El informe es crítico conmigo personalmente, y yo acepto estas críticas”, dijo después de que Paul Volcker, director de una investigación que ha durado un año, dijera al Consejo de quince naciones que sus miembros también compartían la culpa por el fracaso en el programa, valorado en 64.000 millones de dólares.
No obstante, el informe de la propia ONU no produce ningún cuestionamiento ético
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha asumido su responsabilidad en la mala gestión del programa ´Petróleo por alimentos´ en Irak, puesta en evidencia en el informe de una comisión independiente que fue conocido ayer.
Según Annan, la verdad es “dolorosa”, pero se debe aceptar la responsabilidad, según informó la BBC. El informe de la comisión, dirigida por el ex jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos Paul Volcker, concluye que la ONU necesita urgentes reformas y un liderazgo más sólido y señala que la organización no tenía los recursos suficientes para manejar el proyecto de más de 64.000 millones de dólares.
Tras más de un año de trabajo, la investigación documentó laboriosamente los errores de Naciones Unidas a la hora de administrar el programa, que permitía a Irak intercambiar cantidades limitadas de petróleo por alimentos, medicamentos y otros suministros humanitarios, a pesar del embargo que le fue impuesto por su invasión a Kuwait en la década de los noventa.
Annan asume la culpa
Los hallazgos son “bastante embarazosos para todos nosotros”, dijo Annan. “El comité investigador ha retirado la cortina y proyectado una áspera luz sobre los rincones más desagradables de las organizaciones”.
El informe del Comité de Investigación Independiente, dirigido por Volcker, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, no acusa a Annan personalmente de hacerlo mal pero halló que “el desarrollo acumulado de gestión” del secretario general se quedaba corto frente a un patrón que “las Naciones Unidas debería esforzarse por mantener”.
Volcker dijo al Consejo que el programa, que permitió a Sadam Husein vender petróleo para comprar alimentos y elegir a sus propios clientes, “fue un pacto con el diablo y el diablo tuvo medios para manipular el programa hasta su fin”.
Recomendó la creación de un director de operaciones de administración además de un consejo fuerte e independiente de supervisión, reformas aún en disputa entre los miembros de la ONU.
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