Política

La Constitución se honra, no se negocia

Confiamos en que al presidente no le tiemble el pulso a la hora de recordarle al lehendakari que su deber no es pactar con terroristas

editorial
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero recibirá hoy al lehendakari, Juan
José Ibarretxe, seguramente, con sus habituales gestos de cortesía y sonrisas de
poliéster . ¿Qué le dirá? Le dirá NO, aunque quizá no en el tono y la forma en
que se lo merece la Constitución aprobada en el año 1978 que honra desde
entonces a los ciudadanos españoles. Como le ha recordado Mariano Rajoy desde la
oposición, Zapatero hoy está pagando a precio oro sus pactos con los
nacionalistas y deberá sacar lo mejor de sí si quiere sobrevivir en términos
políticos al embiste de Ibarretxe.

Si el plan del lehendakari llegó tan
lejos fue simplemente porque el presidente del Ejecutivo español no actúo con la
firmeza y el liderazgo que la situación requería. Hoy debe sentarse a “dialogar”
un plan separatista tramado y apoyado desde su origen por el terrorismo vasco. Y
así como hay cosas que no se negocian –la Constitución, por ejemplo- también hay
diálogos que corrompen y pervierten y este es uno de ellos. Esto no
significa que Ibarretxe no merezca ser escuchado. Por el contrario, Zapatero
debe recordarle en su encuentro a Ibarretxe que su sedicente proyecto
separatista no tienen lugar bajo la Constitución Española.

Desde esta
modesta tribuna le proponemos al presidente que rompa el hielo de su reunión
sacando a relucir el artículo 155 de la Carta Magna española, que en su punto
primero, dice: “Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la
Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente
al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de
la comunidad autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por
mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a
aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del
mencionado interés general”.

Confiamos en que al presidente no le tiemble
el pulso a la hora de recordarle al lehendakari que su deber no es pactar con
terroristas sino honrar una Constitución que mantiene unida con éxito a España
desde hace más de 25 años.

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