Cuando caen los precios del crudo, las petroleras corrigen sus ineficiencias de gasto; los países exportadores no pueden.
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Viernes, 12 de junio 2026

Cuando caen los precios del crudo, las petroleras corrigen sus ineficiencias de gasto; los países exportadores no pueden.
Una columna del Financial Times reflexiona sobre las diferencias de reacción que en momentos de crisis de precios tienen las compañías petroleras y los países exportadores de petróleo. (1)
La principal conclusión para los inversionistas es que, en momentos de bajos precios petroleros, es el momento para invertir en compañías petroleras y dejar las inversiones en deuda (bonos) de países exportadores de hidrocarburos. En resumen, el consejo es: “venda países, compre compañías” (sell countries, buy companies).
Los países, a diferencia de las empresas petroleras, recuerda Financial Times, no pueden fusionarse, traer nuevos directores, despedir ciudadanos, bajar drásticamente costos y reestructurar su operación. “Esta capacidad para reducir los costos rápidamente está fuera de alcance para la mayoría de los países, incluso aquellos con petroleras estatales bien administradas y reservas petroleras con bajos costos de extracción. La caída en los precios petroleros les reduce abruptamente el ingreso fiscal y daña a las economías que dependen intensivamente de la industria energética. Estas economías no se pueden ajustar cortando violentamente la oferta de servicios públicos y despidiendo a la población.”
En el caso de Venezuela, Moody’s señala que la caída en los precios petroleros estaría generando insuficiencias en el orden de 39.000 millones de dólares para cumplir con el servicio de deuda externa y renovar el endeudamiento que vence durante 2015.
Financial Times señala que “en países plagados de corrupción, con funcionarios sobornados, el problema es aún mayor”. Brasil está en todos los titulares con el escándalo de contrataciones y comisiones en la petrolera Petrobras.
Las petroleras sí que tienen capacidad de ajuste ante el derrumbe de los precios. Inteligencia Petrolera ya ha reportado la reducción en el plan de inversiones de BP. Bob Dudley, Ejecutivo en Jefe (CEO) de BP, lo sintetiza diciendo que hay que verificar cómo está el balance y si se entra en actitud de negación y ausencia de reacciones, peor irá todo. En el caso de las naciones exportadoras de petróleo hay mayor emocionalidad y es difícil hacer un análisis desapasionado de la situación financiera.
BP está acostumbrada a decisiones financieras drásticas. Mediante la venta de activos valorados en 40.000 millones de dólares estadounidenses han logrado recuperar parte de las pérdidas generadas en 2010 por su derrame petrolero en el Golfo de México, valoradas actualmente en 43.000 millones de dólares. A la corporación no le temblará el pulso para seguir recortando gastos e inversiones. La compañía considera que está en un ciclo de precios análogo al de 1986, cuando el precio del petróleo cayó súbitamente a 10 dólares, tras haber permanecido estable en nivel de 30 dólares por un trienio. Otra petrolera británica, BG Group, está reaccionando tan conservadoramente como BP.
Exxon y Royal Dutch Shell no han anunciado severos recortes. Esta última compañía apenas ha hecho modestos ajustes en su presupuesto de inversión (denomidado en jerga financiera como Capex o Capital Expenditures). Lo principal para esta empresa es evitar una reacción exagerada ante los menores precios.
En tiempos de bonanza en precios, las petroleras acometen muchos proyectos de inversión y surgen varios sectores que, con más o menos oportunismo, quieren aprovecharse de la renta petrolera. Uno de ellos es el gobierno. Los sindicatos también presionan más para llevarse parte de los beneficios y los accionistas están atentos a incrementar su dividendo. En el tiempo de “vacas flacas”, las petroleras pueden salir ganando, ya que calman el apetito de todos estos sectores y optan por preservar el dividendo del accionista. Sin ventajas fiscales, a los precios actuales, se hace inviable seguir explorando y produciendo en nuevos pozos y los gobiernos deben tenerlo en cuenta.
Un interesante dato es provisto por Morgan Stanley: el costo del barril petrolero habría alcanzado 72 dólares en las grandes compañías multinacionales durante el bienio 2012-13, incluyendo todas estas etapas del ciclo de negocio: exploración, desarrollo, producción, transporte y pago de impuestos. Esto supera el ingreso medio de 69 dólares por barril. Durante los últimos diez años, la tributación al sector petrolero ha crecido a un ritmo que es 35% mayor que la aplicada al resto del sector privado y la productividad por trabajador en exploración y producción ha caído a la mitad. Las compañías deben corregir estas ineficiencias y los gobiernos deben evitar “matar a la gallina de los huevos de oro” durante el ciclo de precios bajos.
Los menores precios petroleros ocasionarán que durante 2015 haya un traspaso de riqueza. Los países exportadores de hidrocarburos perderán cerca de 1,6 billones de dólares, que serán beneficio para los países que importan crudo y lo consumen con mayor intensidad en sus industrias (en números anglosajones, la magnitud es 1.6 trillion dollars). Este número equivale a casi 4 veces el PIB de Colombia. El trabajador estadounidense, europeo y japonés sentirá el efecto como una reducción de impuestos o una subida de salario, ya que gastará la mitad de lo que destinaba a combustible durante 2013. Es un estímulo para las economías desarrolladas.
(1) GAPPER, John. “Big oil is not the biggest victim of cheap crude”. Financial Times. 4 de Febrero de 2015.
En:http://www.ft.com/intl/cms/s/0/ea9d3566-ac58-11e4-9d32-00144feab7de.html?siteedition=intl#axzz3QsXpJs79
@carlosgoedder, Facebook: Carlos Goedder, carlosurgente@yahoo.es
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