Desde el viernes 17 hasta el domingo 19 de abril se celebrará en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, la Cumbre de las Américas. El gran protagonista mediático será Obama quien tendrá mucho más complicado darse un baño de multitudes como le sucediera recientemente en Europa. El contexto, asimismo, será también diametralmente distinto al que encontró en el viejo continente.
Un capítulo más de la gira exterior de Obama se cumplirá este fin de semana. La Cumbre de las Américas será un buen termómetro para comprobar en qué estado se encuentra la relación de Estados Unidos con su “patio trasero”. Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, los gobiernos hostiles de la región mostraron sus simpatías hacia un posible triunfo del (entonces) candidato demócrata. Cuando esta situación tuvo lugar, el nivel de aceptación descendió a la par que el de crítica ascendía, auque sin llegar a los límites de su antecesor George W. Bush.
Obama, por su parte, ha hecho guiños hacia América Latina, pero al mismo tiempo ha dejado claro que seguirá siendo un escenario secundario en su agenda exterior donde Afganistán, Irak, Oriente Medio tienen primacía. Hasta ahora, desde la Casa Blanca sólo se han oído buenas intenciones en lo que a Latinoamérica se refiere y han tenido más que ver con el ámbito bilateral (Cuba, Brasil y México).
Puerto España, por otro lado, nos hará ver otros componentes de la “Doctrina Obama” que hasta el momento no han tenido protagonismo. ¿Qué queremos decir? Lo explicamos a continuación. En Europa (G20 y reunión de la OTAN) los temas clave en el discurso del Presidente norteamericano fueron la crisis económica y sobre todo, la necesidad de una mayor implicación de los aliados en Afganistán. Así, la batalla contra el terror y los modos de afrontarla, se convirtieron en los grandes protagonistas. Éste último aspecto, aunque sea citado en Trinidad y Tobago, no tendrá el peso que adquirió en Londres o en Turquía.
Obama, por el contrario, es probable que escuche reproches relacionados con esta cuestión especialmente de aquellos gobiernos como los de Venezuela o Bolivia que han mostrado condescendencia con “enemigos” de Estados Unidos, como Irán. Al respecto, la postura del norteamericano no deberá ser inflexible pero sí tajante y sobre todo, no deberá contemporizar con los Chávez o Morales, pues estos, ante sus cada vez mayores dificultades políticas domésticas, tratarán de venderlo en sus respectivos países como un éxito.
Veremos por tanto cómo discurren estos días, qué soluciones se arbitran frente a la crisis económica, qué tipo de pactos o se acuerdos se establecen para guiar las relaciones, qué aliados encuentra Obama (además de los “naturales” como Colombia), qué presencia a nivel de discursos y críticas tiene el ex Presidente Bush o qué grado de compromiso e implicación se aprecia en Estados Unidos. Recordemos que el “olvido” Presidente republicano de la región fue una carta blanca que justificó “el todo vale” de muchos de los gobiernos populistas latinoamericanos.
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