El problema básico no radica en la devastación causada por el huracán Katrina a la industria del petróleo en EEUU, sino en el hecho indiscutible de que se registra un aumento del consumo a nivel mundial. Mientras que en 1973 el periodo de escasez fue corto, en la actualidad el consumo mundial se sitúa en los 84 millones de barriles diarios.
Ha llegado la hora de impulsar con gran fuerza el fomento de las energías renovables
El problema básico no radica en la devastación causada por el huracán Katrina a la industria del petróleo en EEUU, sino en el hecho indiscutible de que se registra un aumento del consumo a nivel mundial.
Mientras que en 1973 el periodo de escasez fue corto, en la actualidad el consumo mundial se sitúa en los 84 millones de barriles diarios. Y según las previsiones manejadas por l comisario europeo de Energía, Adris Piebglas, el consumo crecerá en los próximos 10 años hasta 100 millones de barriles, y en los años siguientes hasta 111 millones.
Ante este escenario de nada sirve un incremento de producción del oro negro. Ha llegado la hora de impulsar con gran fuerza el fomento de las energías renovables. Piebglas es rotundo: “el objetivo político debe ser limitar la dependencia del petróleo en nuestra sociedad”.
Aumentar la capacidad de extracción y la explotación de capacidades ociosas, así como reducir el consumo de petróleo son otras de las propuestas hechas por el ministro de Energía de la Unión Europea, que también hace hincapié en el papel que juega la especulación por parte de multinacionales para inflar los precios del crudo.
Hacer los mercados más transparentes, esta sería una de las medidas a corto plazo por las que debe luchar la OPEP. A nivel europeo ya se está trabajando para alcanzar esta meta, para lo cual se planea la creación de una comisión de observación de los mercados del crudo en el seno de la Comisión Eropea.
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