Un día después de tomar el poder, la oposición de Kirguizistán nombró el viernes un nuevo presidente en funciones y llamó a la calma en la capital del país tras una noche de violencia y saqueos.El líder opositor Kurmanbek Bakiev es el nuevo presidente.
Continúa la violencia y los saqueos
El presidente Askar Akayev debió escapar el jueves de la casa de gobierno, la
Casa Blanca, antes de que miles de personas irrumpieran en el edificio
protestando contra una reñida elección parlamentaria y contra años de pobreza y
de corrupción.
El embajador de Kirguizistán en Estados Unidos consideró
lo ocurrido un golpe de Estado. “Este es un golpe anticonstitucional”, dijo
Baktybek Adrisaev a la CNN. Kirguizistán – cuya población vive de media con un
dólar diario – se convirtió en la tercera ex república soviética en dos años,
tras Georgia y Ucrania, en la que revueltas populares derrocan al gobierno tras
elecciones disputadas. Sin embargo, es la única república donde las protestas
alcanzaron tintes violentos.
El líder opositor Kurmanbek Bakiev, que jugó
un papel importante en las protestas del jueves en la capital Bishkek, dijo que
había sido nombrado presidente en funciones.
“El Parlamento me nombró hoy
(viernes) primer ministro y me otorgó las funciones de presidente”, dijo Bakiev
a sus seguidores en Bishkek.
Ningún gobierno extranjero reconoció hasta
el momento al nuevo mandatario.
Al menos un hombre murió durante los
saqueos durante la noche y 31 policías resultaron heridos, algunos de ellos de
gravedad. Podían escucharse tiros en la ciudad de 800.000 habitantes.
Se
desconocía el paradero de Akayev, que gobernó el país durante 14 años. El
embajador Adrisaev dijo que estaba a salvo y que no había renunciado.
Las
calles de Bishkek mostraban los vestigios de la violencia, con vidrios rotos en
el suelo y algunos incendios aún ardiendo.
Esta misma semana la oposición
había tomado el control de dos poblaciones clave en el empobrecido sur de
Kirguizistán, escenario de sangrientos conflictos étnicos en los últimos días de
la Unión Soviética y donde hay un fuerte resentimiento hacia el norte más
desarrollado.
El país de cinco millones de habitantes limita con China y
se encuentra en una región rica en recursos energéticos, donde Washington y
Moscú compiten por aumentar su influencia. Ambas potencias tienen bases
militares en las afueras de la capital.
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