La jefa de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, volvió de su gira por el Golfo y pidió que el ejército estadounidense deje su misión de combate para entrenar a las fuerzas iraquíes.
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Viernes, 10 de abril 2026

La jefa de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, volvió de su gira por el Golfo y pidió que el ejército estadounidense deje su misión de combate para entrenar a las fuerzas iraquíes.
La mayoría demócrata endureció más su postura
La nueva mayoría demócrata en el Congreso estadounidense endureció más su postura y volvió a exigir un cambio de rumbo en Irak mientras estudia poner trabas al pedido presupuestario de la Casa Blanca para enviar más de 20.000 soldados adicionales. Los líderes opositores de ambas cámaras parlamentarias criticaron al presidente George W. Bush de intentar revertir el desaguisado iraquí sólo por el medio militar, dejando de lado el diálogo diplomático con los países vecinos para intentar estabilizar la región.
La líder de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, viajó a Irak y Afganistán para conversar con los comandantes militares norteamericanos y, al regresar a Washington, opinó que es necesario reorientar la misión de combate de las tropas, a una misión de entrenamiento de las fuerzas iraquíes y limitar su acción a operaciones de contraterrorismo. “La estrategia del presidente se intentó antes y fracasó. Todas las personas con las que hemos hablado nos han dicho que esta es la ultima oportunidad y a lo mejor no funciona”, advirtió.
En conferencia de prensa ayer por la tarde, dijo que a cuatro años de la invasión de Irak, no hay ninguna señal a la vista de arribar a una solución que ponga fin al desmadre iraquí. “Nuestros militares han hecho un brillante trabajo, pero no podemos esperar que resuelvan todo ellos solos”, afirmó. “Fuimos con la esperanza y la expectativa de encontrarnos en Irak con esfuerzos coordinados para poner en marcha soluciones políticas a la violencia que golpea al país y esfuerzos diplomáticos para traer la estabilidad a la región. No vimos nada de esto”.
La legisladora, segunda en la línea de sucesión presidencial detrás del vicepresidente Dick Cheney, explicó la necesidad de aplicar cuatro prioridades inmediatas: cambiar el rol del ejército estadounidense y comenzar un repliegue gradual de las tropas, reanudar el diálogo con Irán y Siria para estabilizar la región de Oriente Medio. Y presionar al gobierno iraquí para que impulse medidas políticas que amputen la violencia sectaria. Por último, propuso agregar una enmienda a la Constitución para ampliar la participación de los sunnitas en la política iraquí.
Por su parte, el líder demócrata del Senado, el congresista Harry Reid, reiteró que el plan de Bush es un error. “Es básicamente mantener el mismo rumbo que ya fracasó pero con más tropas. Los expertos militares y diplomáticos, sus propios generales, los demócratas, varios republicanos, y más importante que nada, la mayoría del pueblo estadounidense, han expresado su rechazo a esta escalada de la guerra”, le dijo a Clarín.com. “Lamentablemente, el presidente Bush, hizo caso omiso al llamado del pueblo para cambiar de rumbo en Irak,” agregó Reid, en sintonía con Pelosi.
Bush desoyó los consejos del grupo de expertos bipartidista que recomendó reducir la presencia militar y avanzar en el frente diplomático regional. Decidió el reemplazo de los comandantes que opinaron en contra de un aumento de tropas. E ignoró al grueso de la población de su país, que en noviembre del año pasado dio una contundente victoria a la oposición, en un descontento generalizado con respecto a Irak.
En este sentido, Reid sostuvo que las tropas estadounidenses no deben de seguir realizando el trabajo de “policías” en medio de la violencia sectaria. “Por eso estamos a favor de una retirada gradual de las tropas de Irak y la reorientación de la misión militar a una de protección de las tropas, entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes y operaciones de contraterrorismo. Esto tiene que ir acompañado de una estrategia diplomática agresiva en la región.”, explicó el legislador a Clarín.com.
El mismo viaje de Pelosi al Golfo, fue realizado meses atrás por la senadora Hillay Clinton. La estrategia de los demócratas parece ser bien clara: conocer en el terreno la situación de las tropas estadounidenses, estudiar a fondo las medidas impulsadas por gobierno iraquí para frenar la violencia y luego evaluar la situación en la región. El bloque baraja varias alternativas al plan presidencial que va desde poner un límite a la cifra de soldados que pueden ser enviados a Irak, hasta cortar el financiamiento de tropas luego de cierta fecha, o fijar un plazo para concluir el conflicto. La lista es larga.
El diputado demócrata John Murtha, presente en la conferencia que brindó Pelosi, había propuesto restringir los 100.000 millones de dólares que Bush solicita al Congreso para financiar las nuevas tropas. La senadora por Nueva York y esposa de Bill Clinton presentó, por su parte, un proyecto para “cambiar el curso de la guerra” y limitar el apoyo militar al gobierno del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki. Los senadores demócratas Joe Biden y Carl levin, encontraron la pata republicana en Chuck Hagel para aliarse contra la estrategia de la Casa Blanca. También hay otras alternativas presentadas por el senador Christopher Dodd y Ted Kennedy.
Si bien el presidente, como comandante en jefe, tiene el poder de definir la estrategia de guerra, el Congreso -en manos de la oposición- puede autorizar o rechazar la partida presupuestaria para el nuevo despliegue militar solicitado por el mandatario. Y ahora, los demócratas parecen estar dispuestos a hacer valer su mayoría parlamentaria. Mariano Zucchi. De la Redacción de Clarín.com
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