Política

La política exterior del actual gobierno español es cuestionada en el Congreso de los Diputados por la oposición parlamentaria

El ministro de Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, apeló al victimismo ayer en su comparecencia en el Congreso al lamentar que el Partido Popular rechace su “mano tendida al consenso”. Moratinos tenía varias cuestiones que aclarar con la oposición y dejó el recinto sin esclarecer ninguna. Aseguró en relación a Iberoamérica que empezaba ya a percibirse “un rechazo a la inversión española” en países como Argentina o Chile y aseguró que las relaciones con EE.UU están ya en la “normalidad”.

El ministro de Exteriores y cooperación no admite errores y pide consenso
Moratinos, que compareció en la correspondiente comisión del Congreso para
exponer “El balance y las perspectivas de la nueva política exterior española”,
aseguró en relación a Iberoamérica que empezaba ya a percibirse “un rechazo a la
inversión española” en países como Argentina o Chile, países donde precisamente
el presidente Rodríguez Zapatero anunció en su reciente visita a la región una
“segunda oleada de inversiones”.

En respuesta al portavoz del PP,
Gustavo de Arístegui, que le reprochó sus “alianzas peligrosas” con Cuba y
Venezuela, el titular de Asuntos Exteriores precisó que España mantiene
“excelentes relaciones” con el Gobierno de Hugo Chávez, legitimado por las
urnas, y una “relación histórica” con Cuba, lo que no lleva a rebajar la
“posición de principios” adoptada por la UE en 1996.

Al ser preguntado
por Arístegui sobre la visita secreta del ministro de Defensa, José Bono, a
Venezuela, Moratinos dijo que era “normal” entre “países amigos”. Además, se
atribuyó una “participación importante” en la solución del reciente conflicto
diplomático entre Colombia y Venezuela aunque no especificó qué tipo de
colaboración brindó en su supuesta mediación.

Moratinos añadió que el
Ejecutivo mantiene una relación con EEUU que ya es de “normalidad” y en el
futuro será “la mejor relación”, y retó a Arístegui a que citara una sola
declaración suya -“desde que soy ministro”, puntualizó- que pudiera ser
interpretada por este país como “una salida de tono”.

Moratinos se atribuye los logros en Irak

Respecto a
Irak, país donde luego de las elecciones dijo haber ayudado y apoyado “siempre”,
elogió el “carácter heroico” de los ciudadanos que acudieron a las urnas, y
advirtió que la comunidad suní no tuvo “capacidad o voluntad de participar”.
Anunció que España colaborará con el nuevo Gobierno iraquí en la formación de
jueces, magistrados y posiblemente también policías.

El jefe de la
diplomacia española insistió en hacer ver al PP que sus posiciones sobre el
fondo de la política exterior no están “tan lejos” de las del Ejecutivo. Aquí
recibió un importante corrección por parte del secretario de Relaciones
Internacionales del PP, Jorge Moragas, que aprovechó la ocasión para acusar al
ministro de mantener “silencio” y expresarse con un “galimatías verbal”, además
de decirle que su problema es que ni él mismo sabe si trabaja “para España, para
Marruecos y si defiende el sector turístico, pesquero o vitivinícola de otros
países o del español”. Cabe recordar que el mes pasado, en una entrevista
publicada en El País, el ministro dijo que “de lo que realmente entiende es de
los vinos de Burdeos”, palabras que causaron una profunda indignación entre los
productores y bodegas españoles y críticas por parte del PP.

El ministro
pidió aceptar su oferta de consenso, especialmente en lo que respecta a
Gibraltar, donde hoy existe una “ruptura interna” entre las principales fuerzas
políticas españolas con relación a este tema. Gustavo de Arístegui consideró que
no hay base suficiente para restablecer el consenso y dijo que no veía en el
discurso del ministro, que tildó de “agresivo”, la mano tendida para ello.


Frente a las acusaciones del PP, Moratinos aseguró que el Gobierno no ha
concedido a los gibraltareños derecho de veto en lo que respecta a la soberanía
y reveló que, antes de abrir el nuevo foro sobre el Peñón, el ex ministro Josep
Piqué le explicó que, si no pudo avanzar más en sus negociaciones con el Reino
Unido, fue “porque no se animó a los gibraltareños a participar”.

Al ser
consultado sobre por qué España es ignorada por EEUU tanto en la actual gira de
Condoleezza Rice como en la próxima visita de George W. Bush a Europa, Moratinos
negó la pérdida de influencia económica con ese país y quiso conformar a los
diputados recordando “que la General Motors se acaba de instalar en Cartagena” y
confirmando que él mismo acudirá a Londres a la Conferencia sobre Oriente
Próximo “con el visto bueno norteamericano” porque España, dijo, está invitada
donde puede aportar un “valor añadido”.

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