La gran incógnita es saber qué harán por los organizadores de la cumbre todos aquellos que apostaron por Castro, por la “paz” y por el “diálogo”.
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Jueves, 19 de febrero 2026

La gran incógnita es saber qué harán por los organizadores de la cumbre todos aquellos que apostaron por Castro, por la “paz” y por el “diálogo”.
EDITORIAL
El próximo 20 de mayo se realizará dentro de la isla-cárcel cubana una cumbre de miembros de la disidencia que pondrá a prueba todas las promesas que hicieron en los últimos tiempos varios diplomáticos europeos respectos a la suerte de los prisioneros políticos cubanos y que originaron el levantamiento de sanciones por parte de la Unión Europea.
Se recordará la presencia en España del canciller cubano Felipe Pérez Roque y su compromiso de trabajar ante las autoridades españolas por la normalización de las relaciones entre ambos países. ¿De qué manera? Exigiéndole al Gobierno español que no participe en “esa farsa de los derechos humanos” que pretende condenar a Cuba en la Comisión de DDHH y llamando “mercenarios” a quienes son perseguidos, encarcelados y asesinados por querer ser libres.
También cabe recordar la cordialidad ofrecida al canciller cubano y los esfuerzos denodados que hizo la diplomacia española y el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, por impulsar dentro del seno de la UE el deshielo de las relaciones con Cuba y la respuesta ingrata de la cancillería cubana, que lejos de responder a los esfuerzos españoles con avances en materia de Derechos Humanos, aumentó su acoso a la disidencia hostigando a las llamadas «Damas Blancas», las esposas y madres de los opositores encarcelados.
El mismo frío recibimiento tuvo el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, quien pidió en su reciente visita a La Habana “gestos concretos” en el trato a los presos políticos, así como el cumplimiento de las convenciones internacionales económicas, sociales y culturales. Qué más concreto que dejar a los disidentes que se reúnan en paz y, sobre todo, darle los medios necesarios para que puedan llevar a cabo la asamblea, ya que carecen de medios tan elementales como electricidad y hasta bolígrafos.
Seguramente la dictadura de Castro impulsará una mayor represión con el fin de que la Asamblea no se lleve a cabo. La incógnita es que harán por los organizadores de la cumbre todos aquellos que apostaron por Castro, por la “paz” y por el “diálogo”.
El 20 de mayo tienen una cita con sus propias promesas, con aquellas ofrendas que le otorgaron a Cuba y que muchos vimos como una grave señal de complicidad con el último totalitarismo que queda en Occidente.
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