Política

La visita de Rodríguez Zapatero a Venezuela y el doble discurso

“Zapatero madura….…..no queremos dictadura”, decía una de las pancartas que exhibió el público reunido en la Hermandad Gallega para recibir al Presidente del Gobierno español. Hubo pitas y según cuentan algunos asistentes, hasta un intento de la guardia venezolana al servicio del ilustre huésped, de arrebatarles las pancartas a los asistentes (dentro de su propia casa) lo que fue impedido por el Embajador de España.

Relaciones Internacionales
Los venezolanos de origen gallego y de otras regiones hispanas, trataron mucho
mejor a Rodríguez Zapatero que la prensa de su país: con excepción de El País,
vocero oficioso del PSOE, el resto de la prensa madrileña y una buena parte de
los medios de otras regiones, descargaron ironías y críticas severas contra el
Jefe de Gobierno, especialmente por la venta de armas a Venezuela.

Se le
acusó de tener un doble discurso: pacifista cuando le conviene, especialmente
para cuestionar la intervención de EEUU en Irak, y guerrerista cuando se trata
de venderle armas a un país como Venezuela, con un gobierno militar y
militarista involucrado en conflictos con sus propios vecinos, y de vínculos
poco claros con movimientos subversivos -por no llamarlos terroristas- en la
región. Zapatero pretendió justificarlo diciendo que esas armas eran
beneficiosas para las naciones, y eso fue lo más criticado por editoriales y
titulares. ¿Para que sirven las armas? Para matar y herir pero también para
amedrentar y disuadir al enemigo.

¿Y quién es el “enemigo” de Venezuela:
como nadie puede tomar en serio la posibilidad de una confrontación bélica con
EEUU y Chávez prometió portarse bien y combatir el terrorismo, lo que mejora sus
relaciones con Colombia; hay que concluir que el gobierno revolucionario compra
armas para atemorizar a la población civil y disuadirla de cualquier propósito
de manifestar públicamente su oposición al régimen.

Pero el doble
discurso va mucho más allá, el joven político que se presenta ante el mundo como
un producto genuino de la democracia española, llega a Suramérica con la
mentalidad de los conquistadores del siglo XVI. A aquellos les importaban muy
poco los derechos humanos, concepto inexistente en un mundo en el que privaba la
razón de la fuerza, y veían a las tierras que iban ocupando solo como fuentes de
riqueza. Solo así se comprenden las presiones y movimientos diplomáticos de
Zapatero para restituir las relaciones de la Unión Europea con la dictadura de
Castro en Cuba, y luego su trato a Chávez de igual a igual, como si fuera un
gobernante democrático.

El Presidente español habló de la división de
poderes, como principio básico de la democracia, ante una Asamblea Nacional que
funciona bajo la aplanadora del oficialismo y ante los cuatro representantes de
un Poder que cínicamente se denomina moral, cuando es evidente que todos
responden al amo que los designó.

¿Puede en estos tiempos que corren
atribuirse una conducta como la del Jefe de Estado español, a ignorancia sobre
lo que realmente ocurre en Venezuela? Evidentemente no: más allá de la
información que puedan ofrecer a sus gobiernos los representantes diplomáticos,
existe un sinfín de vías para saber día a día lo que sucede al otro lado del
mundo. Si uno lee lo que ha publicado gran parte de la prensa española sobre la
visita de Zapatero y sus acuerdos con Chávez, puede concluir que allá -sin ley
mordaza que los amenace- los medios de comunicación informan detalles que los de
aquí callan Además el Partido Popular ha decido entrarle de frente al tema de
las relaciones del gobierno socialista con Cuba y Venezuela, a las que coloca en
un mismo plano de países no democráticos.

Si no es ignorancia ¿qué es?
¿Acaso Zapatero se traga el cuento del socialismo de Chávez? Carlos Malamud,
investigador principal del Real Instituto Elcano, de Madrid, lo explica de una
manera muy escueta al periodista del El Nacional (30-3) que le pregunta por qué
algunos mandatarios democráticos, como Zapatero, vienen a cohonestar al gobierno
de Chávez si el mismo no es democrático “…. mientras el barril de petróleo esté
a $54”.

Podríamos considerar sin embargo, que al menos una de las
gestiones del Presidente español fue abiertamente defensora de la democracia: la
petición al gobierno venezolano de no implantar el texto escolar único; se le
agradece aunque ésa no haya sido su intención. La realidad es que Zapatero habló
concretamente y sin tapujos, de los intereses económicos de Publicaciones
Santillana, empresa española que no es cualquier cosa sino una de las muchas del
Grupo Prisa, dueño también de El País, que como ya dijimos es el medio oficioso
del PSOE.

Como el cinismo es hermano de las conveniencias de cada
momento y ambos tienen su propio ritmo, dos de los actores de la cumbre
presidencial que acabamos de tener (una partida depóker con cuatro jugadores en
la que todos hicieron bluff) prefirieron hacerse los locos con el gran titular
de El País el 12 de abril de 2002, anunciando con bombos y platillos su
complacencia por el derrocamiento del “tirano” Chávez.

Si hubiese sido
un periódico venezolano es muy probable que sus editores estuvieran en vías de
ser juzgados ¡por golpistas! pero a ése ni con un pétalo porque además, después
de ese faux pas y del triunfo electoral de Zapatero, dio la voltereta completa.


Fuente: Venezuela Analítica

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