El canciller alemán, Gerhard Schroeder fue abucheado ayer por sus compatriotas en Dresden, donde llegó ayer para promocionar su campaña electoral. Además, el canciller instó al líder bávaro Edmund Stoiber a no buscar la «escisión» del país ni a despreciar a los ciudadanos de esa mitad de Alemania.
Dresden y Wittemberg fueron escenarios hostiles para los candidatos
El jefe del Gobierno y aspirante a la reelección en las legislativas del próximo 18 de septiembre incidió así en el revuelo causado por Stoiber la semana pasada al decir que no aceptará que «el este decida de nuevo quién será nuevo canciller».
El primer ministro de Baviera y correligionario de la aspirante conservadora a la Cancillería, Angela Merkel, se refería al posible vuelco en los resultados que puede dar el voto del este de Alemania. Las palabras de Stoiber generaron gran revuelo y obligaron a Merkel a distanciarse y calificarlas de contraproducentes.
La aspirante a la Cancillería hizo ayer asimismo campaña en una ciudad del este alemán, Wittemberg, donde también fue recibida entre los abucheos de la multitud, cuya intensidad hizo casi imposible escuchar a la candidata. Pese a ello, Merkel hizo hincapié en que no haría campaña para una parte de Alemania sino para todo el país.
Merkel ha tratado de demostrar autoridad en sus filas, mientras Schröder ha aludido repetidamente al supuesto «intento de desmontaje» interno de la candidata. Stoiber fue el candidato conservador en las legislativas del 2002 y resultó derrotado por Schröder por unos 6.000 votos. Algunos observadores han interpretado sus inoportunas palabras como producto de su frustración por no haber alcanzado la Cancillería y tener que ver ahora cómo una mujer –y del este– le releva en el cometido y, además, con los sondeos apuntando a una amplia victoria sobre el SPD.
Lejos de escarmentar por el revuelo, Stoiber ha enredado de nuevo en la campaña de Merkel al desafiar a Lafontaine a un duelo para «desenmascararle» ante el electorado. Tras la respuesta de Lafontaine aceptando el desafío, los estrategas de Stoiber han dado marcha atrás y matizado que la oferta no es para un debate televisado sino «de papel», desde las páginas de un periódico.
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