Cuatro grandes compañías petroleras -Exxon Mobil, Shell, Total y BP- han llegado a un acuerdo con el gobierno iraquí para explotar los grandes pozos de petróleo de la región. En Estados Unidos, Bush busca soluciones a la crisis energética y medita la explotación de los yacimientos de Alaska y la construcción de plataformas petrolíferas
EE.UU busca salidas a la escalada de precios
El barril de crudo, que ya alcanza los 140 dólares por unidad, y la crisis energética centran el debate electoral en Estados Unidos. El G8 pidió la semana pasada un aumento de la producción y la Unión Europea se declaró, formalmente, muy preocupada por una subida de precios espectacular en el último año.
Según publica hoy el International Herald Tribune, cuatro grandes compañías mundiales del petróleo están a punto de firmar un acuerdo con las autoridades de Irak para explotar los grandes yacimientos, hoy en manos de compañías nacionales que producen muy por debajo de su capacidad.
Se retomaría así una senda que se perdió hace ya 36 años, cuando el dictador Sadam Hussein nacionalizó los grandes recursos energéticos del país.
Se trataría de un acuerdo de explotación de corta duración, unos dos años, a cambio de que los magnates del crudo modernicen la industria del país y participen en la reconstrucción de Irak. Si ambas partes cumplen con lo pactado, el trato se renovaría por un periodo de mayor duración.
Los expertos estiman que, con este desembarco, la producción de crudo iraquí aumentará sobre manera. Actualmente se almacenan dos millones y medio de barriles al día y se estima que dentro de seis meses la cantidad alcance los tres millones de galones diarios.
Las opciones de Bush
El presidente estadounidense ha pedido que se autorizase la explotación de la Reserva de Alaska. Pero esta vez la gran novedad es que Bush ha solicitado que se derogue una ley, vigente desde hace más de 25 años, que prohíbe la construcción de plataformas petroleras en aguas estadounidenses en el Golfo de México.
En la misma línea se pronunció ayer el candidato republicano a la Presidencia, John McCain. El senador de Arizona cifra las reservas estadounidenses de alta mar en 21.000 millones de barriles.
La segunda propuesta de Bush es obtener petróleo de esquisto, una roca que produce el hidrocarburo al ser calentada. Estados Unidos cuenta con depósitos enormes en Colorado, Utah y Wyoming, que podrían generar 800.000 millones de barriles. Sin embargo, su extracción es mucho más cara que la explotación de yacimientos normales.
Para que estas medidas prosperen, es necesario el apoyo de los demócratas, que cuentan con mayoría en el Congreso. Bush, lejos de acercar posturas, les ha responsabilizado de la culpa de la escalada de precios de la gasolina en Estados Unidos por no aumentar la producción, algo que sólo se produciría si se derogan las leyes que vetan las nuevas extracciones y la explotación de Alaska.
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