Los mercados brasileños dieron ayer un voto de confianza al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, tras defenderse de las acusaciones de corrupción en su contra y su promesa de continuar con la política económica vigente.
Joseph Stiglitz no cree que los problemas políticos afecten la economía
La denuncia de que Palocci recibió sobornos de una empresa de recogida de basuras entre 2001 y 2002, cuando fue alcalde de Ribeirao Preto, y de que el dinero fue al Partido de los Trabajadores (PT), inmerso en un escándalo de corrupción, puso pesimistas a los mercados brasileños el pasado viernes, pero el entusiasmo volvió ayer, tras las explicaciones del ministro.
El índice Ibovespa de la bolsa de Sao Paulo se repuso de la caída del viernes al subir ayer el 2,32 por ciento, con lo cual alcanzó los 27.260 puntos, mientras que el dólar, que el viernes se había disparado el 2,94 por ciento, cayó ayer un 2,65 por ciento y cerró a 2,385 reales para la venta.
En el mercado de deuda, el riesgo país de Brasil, que también había subido el viernes, registró ayer una bajada de 1,9 por ciento y se situó alrededor de los 411 puntos base.
Los analistas coinciden en que la recuperación fue consecuencia de las declaraciones que dio el domingo Palocci, quien decidió tomar el toro por los cuernos y negar todas las acusaciones de corrupción en su contra para acabar con la volatilidad de los mercados.
“El ministro negó todas las denuncias con mucha calma y cordura.Como siempre, Palocci se destacó por la capacidad de convicción con un discurso transparente, sin tratar de esconder sus puntos flacos”, señaló un informe de Mercatto Gestión de Recursos.
Además de negar cualquier delito, Palocci aseguró que la política económica no cambiará, aun en caso de que él deje el Ministerio de Hacienda, lo que dio un alivio mayor a los inversores, que lo consideran un garante de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no abandonará la disciplina fiscal para embarcarse en aventuras populistas.
“Esta crisis política, tenga el resultado que tenga, alcance a quien alcance, no pondrá los pilares de la economía brasileña en riesgo”, expresó Palocci, quien goza de amplio prestigio en los mercados por la forma como ha defendido una política económica ortodoxa en un gobierno socialista, pese a las constantes críticas del ala más a la izquierda del PT.
El Premio Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, afirmó ayer en Sao Paulo que no cree que los problemas políticos del país puedan afectar la economía, porque Brasil “institucionalizó” en los últimos años una política económica seria, con control de la inflación, que satisface a los mercados.
“Los mercados no quieren preocuparse con la situación de Brasil porque lo que les interesa es transmitir una sensación de estabilidad política y económica”, expresó Stiglitz a los periodistas.
Aclaró sin embargo que pese a la confianza que los inversores han mostrado en el país, la crisis política debe tratarse con cuidado porque cualquier hecho o denuncia nueva puede cambiar la percepción de los mercados.
Las explicaciones de Palocci fueron aplaudidas además por Lula, quien ayer aseguró que su ministro estrella “demostró la seguridad del hombre inocente” al responder a las acusaciones de corrupción, e incluso sectores de oposición calificaron de “convincente” la defensa del ministro, lo que, aclararon, no quiere decir que las investigaciones deban parar.
Para los analistas, la decisión de Palocci de responder rápidamente a las acusaciones aisló a la economía para que, al menos por ahora, no se contagie de la crisis política.
Su actitud, según los especialistas, debería servir de ejemplo para el propio presidente y demás miembros del gobierno que a diario evitan tocar en los escándalos de corrupción que tienen contra las cuerdas al PT y a la administración Lula.
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