Política

Los Socios del Gobierno

Santi Lucas
Los socios catalanes del gobierno socialista se manifiestan en las calles del País Vasco, compartiendo pancarta y una infame cuestación de fondos, con los representantes de eta-batasuna. Lo hemos visto todos. Son dos anormalidades juntas. Un gobierno democrático no debe tener socios políticos que reivindican ser Nación, Estado o Continente, y además comparten objetivos con una banda criminal. Las organizaciones ilegalizadas por terrorismo no deberían exhibirse impunemente, ni recaudar las fianzas de sus presos a la luz del día. Son cosas que han pasado y denotan una situación anómala, corrupta e indignante que le debemos, sin disputar la paternidad exclusiva, al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.

Dicen las crónicas del devenir político que los socios de Esquerra Republicana de Catalunya tienen los días contados como soporte parlamentario del partido socialista en Barcelona y en Madrid. No olvidemos que si el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, formó gobierno con Consejeros de ese partido, Zapatero aprovecha sus votos en el Parlamento nacional con absoluta, y hasta ahora fiel, normalidad desde hace dos años. Parece, sin embargo, que la alternativa CiU, que suma en Madrid y en Barcelona más diputados incluso que ERC, está próxima a fraguar un pacto con el PSOE-PSC.

Menos claro está que la tregua declarada por ETA no haya pervertido el orden moral de la sociedad para afrontar dignamente el terrorismo, ni que las víctimas hayan sido relegadas a un segundo plano en beneficio de un impúdico protagonismo de los violentos y de sus descarados representantes.

Los socios de un gobierno no deben ser en ningún caso y en ninguna circunstancia los extremistas, los radicales y, todavía menos, los violentos. El nuevo Estatuto para Cataluña y la tregua terrorista tiene más relación de la que se quiere reconocer. Los que menos interesan al futuro en común de nuestro pueblo y a su libertad y unidad han visto en la debilidad de Rodríguez Zapatero, y en su frívola osadía para romper el consenso básico ante el modelo de Estado, una oportunidad de oro para ganar terreno y dar pasos, seguramente irreversibles.

Los socios de un gobierno deben ser siempre la moderación, el sentido común, el largo alcance, el respeto a las reglas del juego limpio ante los desafíos. Los socios de un gobierno sólo pueden ser los intereses generales de los ciudadanos y aquellas formaciones políticas que los representan con honestidad y con firmeza.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú