Política

Más de un millón de personas han despedido ya a Juan Pablo II

Los restos de Juan Pablo II ocuparán la tumba hasta hoy vacía de Juan XXIII en la cripta de las grutas vaticanas que forman los subsuelos de la Basílica de San Pedro, confirmó ayer el Vaticano. La congregación de cardenales culminó ayer su segunda reunión pero todavía no estableció ninguna fecha para el inicio del Cónclave que elegirá al sucesor de Juan Pablo II. También circula el rumor en la Santa Sede de que Polonia mantiene conversaciones para hacerse con el corazón del Sumo Pontífice.

Los fieles se persignaban al pasar frente al féretro y tomaban fotografías
“El Papa no dejó indicaciones sobre su sepultura. Por lo tanto se decidió
enterrarlo en la cripta vaticana, íntegro y bajo tierra”, afirmó el vocero de la
Santa Sede, Joaquín Navarro Valls. Karol Wojtyla descansará desde el viernes en
el lugar que fue durante 38 años la tumba de Juan XXIII, el “Papa bueno”, cuyo
cadáver perfectamente conservado se encuentra en la Basílica de San Pedro en un
sarcófago transparente desde que el pontífice fallecido el sábado por la noche
lo proclamó beato en junio de 2001.

El último Papa estará junto a los
sepulcros de Benedicto XV y Juan Pablo I. También se encuentran allí las tumbas
de Inocencio IX, Julio III y Pablo II y también el sepulcro del Papa Montini. Es
en el lugar en el que los arqueólogos establecieron que se encuentra el sitio de
la tumba de San Pedro, debajo del altar mayor.

Las grutas vaticanas
forman un complejo monumental, que acumula dos mil años de historia civil y
cristiana, excavadas por los arquitectos del Renacimiento entre el pavimento de
la actual basílica y el de la construcción de la basílica del emperador
Constantino, que quedó en ruinas. En las grutas se encuentran los sepulcros de
165 papas. No todos los pontífices quisieron ser enterrados allí. Como por
ejemplo León XIII, quien murió en 1903, y cuya tumba se encuentra en la Basílica
de San Juan de Letrán, sede del Papa como obispo de Roma.

Católicos hacen colas interminables para despedir a Juan Pablo
II

Las puertas de la Basílica de San Pedro se abrieron a
más de doscientos mil dolientes que rindieron ayer sus tributos a Juan Pablo II,
quien será enterrado el próximo viernes en la gruta subterránea del templo,
junto a muchos de sus predecesores.

Los fieles se persignaban al pasar
frente al féretro y algunos tomaban fotografías del fallecido pontífice, vestido
con una toga de color carmesí y su mitra blanca de obispo. Se espera que hoy, al
igual que ayer, haya colas de más de cuatro kilómetros en el Vaticano para
ingresar en el altar mayor de la basílica de San Pedro por donde calculan que ya
pasaron más de un millón de personas.

Decenas de miles de fieles
esperaron pacientemente y en un ambiente fraternal y festivo-religioso en una
interminable cola en una fresca jornada primaveral para poder rendir un último
homenaje al único Papa que la mayoría de ellos ha conocido en toda su vida. A
medida que pasaban las horas, el ritmo de los fieles que pasaron por el interior
de la basílica de San Pedro se intensificó, llegando el número de personas que
honraba al Papa a 300 personas por minuto.

Polonia pide el corazón del Papa como reliquia y símbolo de su
catolicismo

El traslado del corazón del Santo Padre a
Polonia se llevaría a cabo días después del funeral en el Vaticano y sería
enterrado en la Catedral Primada de Wawel, antiguo Castillo de los Reyes
polacos, donde se instauraría un nuevo centro de peregrinación y fe católica.


Aunque el clero polaco no se ha pronunciado al respecto, el magazín
alemán Der Spiegel afirma que hay señales claras de que se viene trabajando en
un acuerdo secreto entre el Episcopado de ese país y el Vaticano, y que varios
prelados, entre ellos el arzobispo Janusz Bielanski, habrían entablado
oficialmente este fin de semana la petición ante Stanislaw Dzwisz, secretario
personal de Juan Pablo II, considerado como su heredero espiritual.

Según
Der Spiegel, la petición de la Iglesia y el pueblo polaco de enterrar el corazón
del Papa en su territorio se sustenta, por un lado, en el fuerte significado que
el corazón, órgano de la vida, tiene en la mística del catolicismo -tal como la
viven los Jesuitas con el Corazón de Jesús, como parte esencial de su
espiritualidad.

Lejos de ser un ritual macabro, la petición polaca se
inscribe en una antiquísima tradición de ese país que alimenta el sentimiento
generalizado de que el centro individual de la vida y la madre patria deben
descansar unidos. Así lo hizo Chopin Para la periodista de la TV polaca, María
Barzczak, la máxima expresión de esa tradición fue la del compositor Federico
Chopin, hijo de un francés y una polaca, quien especificó en su testamento que
tras su muerte en Francia su corazón debía ser trasladado a Polonia para ser
enterrado allí. “El compositor murió en 1849 en París y fue enterrado en el
cementerio de Pére Lachaise, pero su corazón descansa en el cementerio de
Varsovia.

Sin embargo, para el periodista Tomasz Lejman, de la radio FMF
de Varsovia, la noticia dada a conocer el lunes por Joaquín Navarro Valls,
vocero del Vaticano, en el sentido que el Santo Padre no había dejado ninguna
especificación escrita sobre lo concerniente al lugar de su entierro, le resta
posibilidades a la iniciativa polaca.

“No cabe duda de que trasladar el
corazón del polaco más grande de todos los tiempos y enterrarlo en Cracovia
sería el único bálsamo que pueda aliviar el indescriptible sentimiento de dolor
que se vive en mi país. Pero, por ahora, poco indica que, si las hay, las
negociaciones secretas vayan a dar el fruto que todo un pueblo desearía en estas
horas de tragedia nacional”, explicó Tomasz Lejman, de la radio FMF de
Varsovia.

Cardenales siguen sin decidir fecha
de cónclave


La Congregación General de Cardenales se
reunió nuevamente, por segunda vez tras la muerte del Papa, para discutir los
pormenores del funeral programado para el viernes y la fecha para el inicio del
cónclave. Sin embargo, aún no se ha fijado alguna fecha para elegir a un nuevo
jefe de la Iglesia católica. Según el derecho canónico, el cónclave debe empezar
como pronto 15 días después de la muerte del Papa, y como tarde 20 días después.
Juan Pablo II falleció el sábado, con lo cual el proceso de elección no puede
empezar antes del domingo 17 de abril.

El portavoz del Vaticano Joaquín
Navarro-Valls señaló que el testamento del Papa probablemente será abierto
durante una nueva reunión de la Congregación General de Cardenales, prevista
para hoy. Se supone que la última voluntad del Sumo Pontífice incluirá, entre
otras cosas, el nombre del cardenal “in pectore” que Juan Pablo II nombró
durante un cónclave en 2003.

Los cardenales “in pectore” son prelados
que han sido nombrados cardenales, pero cuyos nombres, por alguna razón -muchas
veces para protegerles de represalias por parte de regímenes hostiles-, no son
revelados. La reunión de cardenales confirmó que el pontífice polaco será
enterrado en una cripta bajo la Basílica de San Pedro, en la tumba de uno de sus
predecesores, Juan XXIII, que permaneció sepultado allí hasta su beatificación
hace cinco años.

El cuerpo sin vida del Papa permanecerá expuesto en la
Basílica de San Pedro hasta el jueves. Después del funeral del viernes, será
colocado en un triple ataúd, hecho de madera, zinc y madera, antes de ser
enterrado. En la lápida figurará su nombre y las fechas de su nacimiento y
muerte.

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