Carlos Mesa no quiere repetir la historia de su antecesor, que fue obligado a renunciar debido a las protestas sociales. Por este motivo, y en aras de la unidad de Bolivia, convocará el lunes una cumbre para volver a debatir una ley de hidrocarburos que tiene dividida a la sociedad boliviana.
El lunes se celebrará una cumbre para volver a debatir la norma
Definitivamente el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, no promulgará la ley de
hidrocarburos que tantos problemas políticos y sociales trajo al país. Tal es
así, que como el mismo Mesa ha declarado ocasionó una confrontación que puso en
riesgo la unidad de Bolivia. Por este motivo, su Gobierno ha decidido dar marcha
atrás y debatir una nueva norma. Palabras como “suicida” o “inviable” ha
utilizado Mesa para definir la ley, “un instrumento de división para Bolivia”.
Después de debatir con ex presidentes de la República, representantes del Poder
Legislativo y Judicial, y jefes políticos y sindicales, Carlos Mesa lo tiene
claro, no pondrá en riesgo la unidad del país. Por eso no promulgará la ley, a
pesar de que ya está aprobada por el Congreso. Lo que sí hará, será volver a
analizarla y debatirla en una cumbre en la que estarán presentes líderes
sociales, políticos y sindicales, y que se celebrará el próximo
lunes.
Según la polémica ley que Mesa recibió del Parlamento, los
impuestos aumentan hasta 32%, lo que asegura el 50% de ingresos que fue decidido
por el voto ciudadano en un referendo efectuado el año pasado.
Carlos
Mesa tiene muy presente en su memoria la crisis que en octubre de 2003 sacudió
Bolivia y que forzó la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Precisamente, esta
convulsión fue la que llevó a Mesa a la Presidencia. No olvida, Mesa que su
antecesor en el cargo fue obligado a renunciar por haber ordenado la represión
militar de protestas, con un resultado de 60 civiles muertos y más de 400
heridos, y no quiere repetir la historia él mismo. Algo que, sin duda, le ha
hecho reflexionar. Máxime cuando desde la pasada semana se están produciendo
movilizaciones desde sectores contrapuestos que pretenden cada uno imponer una
ley de hidrocarburos diferente. Mientras los sindicatos y movimientos sociales
insisten en que se deben aumentar los ingresos estatales por la explotación de
hidrocarburos, líderes regionales de derecha ligados a la empresa privada se
oponen a cualquier incremento impositivo.
En estas circunstancias y
aunque la ley de hidrocarburos fue aprobada por el Parlamento, según la
Constitución, el presidente puede decidir no promulgar la ley o hacer cambios en
ella, y devolverla al Congreso para una nueva discusión. Esto es precisamente lo
que quiere hacer Mesa. De este modo, el próximo lunes se discutirán cuatro temas
al respecto: la ley de hidrocarburos, un referendo sobre autonomías regionales y
la realización de una asamblea constituyente. También será debatida la elección
por voto popular de los prefectos de los nueve departamentos de Bolivia.
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