Política

Naciones Unidas: Hacia un nuevo Consejo de Seguridad

“Brasil ha dado una consistente contribución a ese debate, siempre desde una perspectiva de país en desarrollo y como miembro de una región con especial vocación para el diálogo y el entendimiento, comprometida con la solución pacífica de los conflictos y el respeto a las normas del derecho internacional”.

Relaciones Internacionales
Estuve recientemente de visita en Addis Abeba (Etiopía), sede de la Unión
Africana, para una larga charla con su presidente, el ex jefe de Estado de Mali
Alpha Konaré. Se encontraban reunidos, el mismo día, los cancilleres de la Unión
Africana con el objetivo de llegar a una posición conjunta sobre el tema de la
reforma de las Naciones Unidas, en particular del Consejo de Seguridad.


Se trataba de dar respuesta a las sugerencias del Panel de Alto Nivel,
convocado por el secretario general, Kofi Annan, que ha buscado centrar la
discusión sobre la reforma del Consejo de Seguridad en dos opciones básicas, con
miras a hacerlo más democrático y efectivo. El pasado 21, el Secretario General
divulgó su propio informe, en el cual solicita que se tome una decisión sobre la
reforma del Consejo antes de la cumbre que él ha convocado para septiembre. En
Addis Abeba, los ministros africanos respaldaron la llamada ´Opción A´ del
informe, que contempla -además de tres asientos no permanentes- seis nuevos
miembros permanentes en el Consejo, entre los cuales, países en desarrollo de
África, Asia y América Latina y el Caribe.

Concluyeron que una expansión
del Consejo que no incluya nuevos miembros permanentes perpetuaría el
desequilibrio fundamental de la estructura creada en 1945. Con ello, abandonaron
definitivamente la hipótesis, surgida en el propio continente africano, de
“miembros permanentes rotativos”, utilizada por algún tiempo para mantener la
discriminación contra los países del Sur. El informe prevé, asimismo, un
mecanismo automático de autocorrección (ausente de la carta de 1945) después de
un cierto período, lo que abre la posibilidad de ajustes en la composición del
órgano -y quizá una rediscusión de la espinosa cuestión del veto- dentro de unos
10 o 15 años.

Brasil ha dado una consistente contribución a ese debate,
siempre desde una perspectiva de país en desarrollo y como miembro de una región
con especial vocación para el diálogo y el entendimiento, comprometida con la
solución pacífica de los conflictos y el respeto a las normas del derecho
internacional.

No buscamos privilegios ni hegemonía, sino que entendemos
que tenemos capacidad y legitimidad para contribuir a la afirmación de los
valores comunes a tantos en nuestra región. Las Naciones Unidas son integradas
por naciones y no por regiones. Al expresarse, por su voz y voto, en el Consejo
de Seguridad, los países asumen responsabilidades y posiciones indeclinablemente
nacionales. Pero eso no debe impedir que la actuación de los miembros del
Consejo, especialmente los nuevos, refleje, de manera creciente, consensos
regionales. África está desarrollando, en el ámbito de la Unión Africana,
sofisticados mecanismos de coordinación regional. Disponemos de mecanismos de
concertación como el Grupo de Río. La creación, en diciembre pasado, de la
Comunidad Suramericana de Naciones (Casa) ha mostrado que existe una renovada
voluntad de promocionar la integración económica, social y política, así como un
deseo de cooperación en temas relativos a la paz y la seguridad.

Brasil
ha recibido manifestaciones de apoyo de países de todas las regiones a su
incorporación como miembro permanente en un Consejo reformado. Una gran parte de
nuestros vecinos latinoamericanos y caribeños se manifiesta en ese sentido.
Deseamos corresponder a esas expresiones con actitudes concretas, capaces de
traducir nuestro sentimiento de responsabilidad ante los que ven en nuestro país
consistencia de actuación diplomática para asumir nuevos encargos en las
Naciones Unidas.

Si las decisiones que se deberán tomar próximamente
conducen a Brasil a la categoría de miembro permanente, actuaremos en estrecha y
frecuente coordinación con nuestros vecinos, de modo de reforzar el sentido de
representatividad de nuestras posiciones. Eso sólo dará más peso y fuerza a
nuestra actuación y a nuestra región, la cual, naturalmente, seguirá
representada también por miembros no permanentes. Como señal de nuestro interés
en promocionar esa coordinación, contamos durante el año pasado con un
representante de Argentina en nuestra delegación ante el Consejo de Seguridad.


Y estaremos listos a discutir fórmulas para profundizar aún más el
diálogo y la interacción con América del Sur y los países latinoamericanos y
caribeños. Estaremos, de esa forma, sin descaracterizar nuestra inalienable
responsabilidad como país, llevando más allá la voz y el ejemplo de convivencia
pacífica en nuestra región en favor de un mundo más justo, solidario y
democrático.

Fuente: El Tiempo –
Colombia

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

No se encontraron resultados

Menú