Sus corifeos se esmeran con denuedo en seguir el guión, echar balones fuera, aplaudir los parches y devolver los mandobles al contrario. Todo vale para que parezca lo que no es.
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Viernes, 23 de enero 2026
Sus corifeos se esmeran con denuedo en seguir el guión, echar balones fuera, aplaudir los parches y devolver los mandobles al contrario. Todo vale para que parezca lo que no es.
El Comentario
Me reprochan algunos amables lectores que atribuyera a una argucia política la elección por Zapatero de las fechas del Debate sobre el estado de la Nación ¡Hombre! si hubiera escrito que él y Florentino Pérez se habían conjurado para restar atención a la crisis se me podría acusar de suspicaz, incluso de retorcido, pero no me apeo de que la elección del 12 y 13 de mayo fue calculada sobre la base de la gran expectación y eco que tenía la final de la Copa del Rey de fútbol. Qué le vamos a hacer, uno está mosqueado y le concede a Zapatero muy pocas ingenuidades a estas alturas.
No creo en este tipo de casualidades. El Gobierno es experto en pasatiempos y mandangas. En la mejor tradición de la escuela de Rubalcaba, Zapatero no da una puntada sin hilo electoral ni hace nada a humo de pajas. Sabe que su debilidad política y social es creciente, es consciente de la fragilidad de su posición ante una crisis que lo desborda en cada dato y toda su estrategia se dirige precisamente a aguantar el tirón. Sus corifeos se esmeran con denuedo en seguir el guión, echar balones fuera, aplaudir los parches y devolver los mandobles al contrario. Todo vale para que parezca lo que no es.
Vuelta al ruedo en Vistalegre, el empalago de Patxi López, la píldora del día después, el amigo Berlusconi (¡qué cosas hay que oír!), Obama hasta debajo de la cama, el himno nacional censurado, ¿casualidades? ¡Vamos anda!
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