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No hallaron indicios que involucren a Lula con el escándalo de los sobornos

El presidente Luiz Lula da Silva fue investigado por los servicios de inteligencia y la Policía Federal, que determinaron que mediante sus actividades financieras no tuvo relación con el escándalo de corrupción que sacude a la clase política de Brasil, informó ayer el diario Folha de Sao Paulo.

El presidente brasileño sabía que estaba siendo investigado por la policía
Todas las operaciones financieras del presidente Lula fueron investigadas por la Policía Federal, el Gabinete de Seguridad Institucional y la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN).

El objetivo, según Folha de Sao Paulo, fue que el presidente quedara descartado completamente de cualquier movimiento de dinero que lo vincule a Delubio Soares, el ex tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) que montó una red de financiación ilegal de campañas políticas.

El presidente sabía que estaba siendo investigado, apuntó el periódico, el más vendido de Brasil. Además de las cuentas de Lula, también pasó por la operación “peine fino” la agenda del presidente. No se salvaron siquiera ni las cuentas de la mujer, Marisa Leticia, y de los hijos.

Dieron especial atención a las finanzas de los hijos de Lula que fueron objetadas por los líderes de la oposición. Estos dirigentes llegaron a sugerir que la prole presidencial habría recibido dinero del empresario de la publicidad Marcos Valério Fernandes de Souza, en el ojo de la tormenta.

Este hombre ya fue identificado como la cabeza de una “central de lavado” de dinero, que proveía regularmente de fondos ilegales a todas las agrupaciones políticas brasileñas, entre ellas la Socialdemocracia, el PT, el Partido Laborista y los derechistas Frente Liberal, Partido Liberal y Partido Progresista.

Las conclusiones de los servicios brasileños que descartan eventuales sospechas sobre la figura presidencial no limitó, sin embargo, la ofensiva opositora socialdemócrata (que tiene entre sus cabezas al ex presidente Fernando Henrique Cardoso). En el arco político de adversarios de Lula no se conforman y quieren que se investigue al jefe de Estado hasta en los detalles.

Esta semana revolverán en una vieja deuda de Lula con su partido. La cifra que está en juego es ridícula. Son apenas 12.500 dólares (unos 30.000 reales) de un préstamo que el PT le dio al presidente en 2002. Lula lo saldó en 2003, pero la oposición quiere saber de dónde sacó el dinero para pagarla. Hay quienes sugieren que pudo salir de la cuenta del empresario Marcos Valerio de Souza.

Si se llegara a comprobar que fue ese el origen de la plata usada por Lula, se habrán creado las condiciones para un juicio político al presidente. De allí la importancia de la investigación que realizará esta semana la Comisión Parlamentaria encargada de bucear en los escándalos de corrupción.

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