Israel se estaba preparando para un ofrecimiento público que llevase a unas conversaciones de paz con El Líbano similares a las que está manteniendo con Siria. Tel Aviv había manifestado su disposición a devolver los territorios ocupados de las granjas de Shebaa, un tema de gran importancia para los nacionalistas libaneses, a cambio de la desmilitarización de las fronteras.
Afirma un estrecho colaborador de Siniora a la agencia DPA
Como publicaron ayer Diario Exterior e International Herald Tribune, la jefa de la diplomacia estadounidense viajó entre el fin de semana y el lunes a Beirut y Tel Aviv con al intención de dar un impulso definitivo al inicio de las negociaciones de paz. Condoleezza Rice se había mostrado convencida de que el ofrecimiento de las granjas de la Shebaa fortalecería al presidente libanés, Fuad Siniora.
Las granjas de la Shebaa fueron ocupadas por Israel al término de la guerra del Yom Kippur y se han convertido en la justificación por la que Hezbolá ha venido quebrantando el mandado de la ONU por el que debería haber dejado de enviar milicias armadas a la frontera con Israel. Las granjas están muy cerca del límite entre los dos países.
El fortalecimiento de Siniora limitaría la influencia de Hezbolá en el país del cerro, algo importante si se tiene en cuenta que, según la lista estadounidense de organizaciones terroristas, el Partido de Dios ocupa un lugar entre ellas. Por otro lado, Irán, el gran elemento desestabilizador de la región, es quien patrocina las actividades políticas y delictivas de Hezbolá con el consentimiento de Siria.
El colaborador de Siniora destacó que la cuestión de los territorios ocupados por Israel debería ser regulada por la ONU y no por conversaciones bilaterales. Washington prefería un pacto entre los dos estados para agilizar los contactos y dar una estabilidad casi inmediata a la frontera entre Israel y El Líbano en un momento en el que Tel Aviv y Hamás han firmado una tregua de seis meses. El Estado hebreo podría pacificar durante un tiempo los dos frentes que le han causado más víctimas y quebraderos de cabeza.
“Esta diplomacia no es diferente a la de Bismarck. Estados Unidos ha intentado pacificar la región mediante una maraña de tratados bilaterales que obligan a todos los Estados entre sí. Es la solución más acertada: obligar directamente a que los aliados se apoyen e, indirectamente, a que los enemigos aprendan a respetarse”, afirma un ex diplomático español a Diario Exterior.
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